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domingo, septiembre 26, 2010

Didgeridoo en el Overstay

Jugando un poco con el equipo de sonido del Overstay, en bkk.



martes, agosto 17, 2010

Bus Party

Buenas, os dejo un vídeo grabado en la calle de una fiesta que hizo Chanon en Bkk. Básicamente íbamos en un par de autobuses por la ciudad y de vez en cuando parábamos, nos bajábamos y tocábamos.

Saludos.




jueves, febrero 11, 2010

Cómo me gano la vida

Esto es un vídeo que grabó Feli, la novia de Chanon, mi alma gemela en thailandia y el chico que aparece junto a mí intentando tocar algo (no sé muy bien qué) en un mercado al que solíamos ir en Bangkok. Con lo que ganaba tocando una hora podía mantenerme un par de días, y si era un buen mercado, quizás una semana.

La mitad del vídeo está grabado de lado y se mueve un poco, pero luego la Feli se estabiliza.

Además, si buscáis en google didgeridoo bangkok aparezco en el segundo vídeo. Cosas de internet.

lunes, noviembre 09, 2009

Hua Hin

Tengo una verruga cerca del pene. Más concretamente se encuentra en el límite externo del vello púbico, tirando hacia el ombligo. Me salió en febrero, nada más comenzar este viaje (o quizás algo antes, no lo recuerdo). Heike me dijo que mientras no me molestara que no le diera importancia, y no se la he dado hasta el otro día, que pensé que estaba creciendo demasiado y decidí quitármela, bien aquí o en cuanto regresara a España. Y al poco me rasqué sin querer, se rompió y comenzó a sangrar. Más razón para deshacerme de ella.

Lo interesante de todo esto es que el pasado miércoles, cuando llegamos a Hua Hin, pasamos la noche en casa de unos pescadores amigos de Chanon. Él, un anciano de 74 años, parece ser que es conocido a nivel local por sus predicciones para el futuro de la gente. A Chanon le dijo el año pasado que se iba a quedar sin casa en poco tiempo, Non le dijo que no podía ser, puesto que tenía dos casas, una tienda donde vendía sus pinturas, y le iba de puta madre. Pues a los dos meses estaba sin casa y sin tienda. El caso es que mientras picábamos algo sacó sus notas y me preguntó la edad. A continuación me dijo que yo era Tigre, y que como tal no me gustaba estarme quieto, que necesitaba moverme de un sitio a otro cada poco tiempo. Y que si tenía un lunar o algo parecido alrededor del pene. Que no me lo quitara, que era bueno, que me estaba protegiendo. Y que dentro de poco iba a ser famoso. Aunque esto último lo matizó Chanon, que era el que traducía, diciendo que cada vez que llegaba a un sitio me hacía famoso y luego me iba. Supongo que será por lo de tocar el didgeridoo, o por lo del shit master.

Pero lo del lunar alrededor del pene me ha dejado intrigado. Así que, de momento, no me lo quito.

miércoles, noviembre 04, 2009

Sigo por aquí

hola princesa.

te escribo para que sepas que sigo vivo, aunque sin muchas ganas, porque últimamente no me quiero mucho y cuando no me quiero mucho no me apetece compartir nada con nadie, supongo que inconscientemente pienso que tampoco tengo nada que aportar y por eso no surge nada que compartir. Vamos, las paranoias que suceden a veces y que no tienen realmente importancia, porque yo soy yo y no-yo independientemente de mi estado de ánimo, pero hasta que no me ilumine mi estado de ánimo me influye mucho :o, así que aquí ando intentando recuperarme y quererme más a mí mismo, y claro, así como estoy me da la impresión de que el didgeridoo suena fatal, que lo de comprar el notebook ahora hace que dependa de nuevo de la tecnología y añade peso al equipo, que qué coño hago fumando sabiendo que no me conduce a ninguna parte... pero bien, como decías en uno de tus posts cuando todo está en bypass lo mejor es ser paciente, y meditar en el estado. Acabo de venir de una clase de vipassana, hace tiempo que estoy pensando en hacer un retiro pero de momento no se ha dado la ocasión. Hoy o mañana me voy de bangkok, iba a tirar para chang mai y pai que me han dicho que está muy bien, en chang mai se pueden hacer muchos trekkings y pai está lleno de músicos, pero ayer chanon y su chica me dijeron que me fuera con ellos a la playa, a casa de un amigo y a tocar y vender pintura en el parque. No me han escrito hoy, a ver si les veo esta noche en rambuttri y me cuentan un poco más.

Te envidio tu recarga energética. Yo me sentía así en el rainbow, pero desde que llegué a bangkok mi energía se está viniendo abajo.

percepción, percepción. Medita en todo momento.

lo de ir a india es una idea, a mallorca voy porque iba a comprar el billete para hamburgo y hacía escala en mallorca, así que miré billetes a mallorca y de allí a hamburgo y era más barato aún. Voy para estar con laura, pero igual ella ya se ha ido a india para cuando yo llegue. De hamburgo quiero tirar hacia el este haciendo autostop, así que igual nos encontramos a mitad de camino.

lo de la cara a ver si alguien me hace una foto y te la mando.

aunque no lo exprese te quiero incondicionalmente (aunque a veces me cueste).

dw

lunes, octubre 26, 2009

El No-Poema

Cuando quiero escribir
y no encuentro fuerzas
la poesía está ahí
aunque no soy poeta.

Ahora mismo estoy perdido
en el caos de Bangkok.
No me quiero, y no escribo
porque, ¿para qué escribir
si la sombra en que vivo
provoca en mí asco,
rechazo y frustración?

Es una etapa más,
como dice la marquesa,
y quizás salir de aquí
me devuelva algo las fuerzas.

Meditar en este estado
es el sentido que tiene
más requiere un gran esfuerzo
y aprender a ser paciente.

Vaya mierda de poema.

sábado, septiembre 12, 2009

Llovía Cuando Viniste, Llueve Cuando te Vas

Es cierto: en los tres días que pasé en Bangkok antes de ir a recogerte al aeropuerto no había caído ni una gota, y fue subirme al autobús y comenzar a llover. 'Me recuerda a Caracas', decías en el taxi que nos llevó al Overstay. Y hoy, intentando recuperar algo del sueño que no tuvimos anoche, vuelvo a escuchar el sonido del trueno y de las gotas de lluvia que caen sobre Bangkok.

Es difícil encontrar una persona con la que complementarse tan bien como contigo. Y si cambias la palabra 'persona' por la palabra 'chica' las probabilidades decaen espectacularmente. Me estoy viendo en estos meses con muy pocas ganas de conversación, pero es que no me encuentro con nadie con quien me apetezca compartir una sonrisa, una mirada, una caricia. Por otra parte agradezco el poder disfrutar de nuevo de mi soledad, porque entre la nena y tú he pasado dos meses disfrutando cada momento en compañía. Alargo mi brazo para encontrarte y resguardarme en tu calor, pero esta lluvia trae como mensaje implícito que eso no va a ser posible en mucho tiempo. Pero da igual, cuando vives el momento el tiempo no existe, se diluye en forma de regalos continuos e inesperados. Y aunque ahora msmo ya estás en Madrid no me has abandonado, estás en la lluvia, en la bandana que me dejaste como recuerdo, en el olor de la comida 'mai aö nöa sat' que siempre nos acompañaba por las calles de Bangkok.

miércoles, agosto 26, 2009

Edgar de Ribeiro

Las cosas en Bangkok funcionan muy diferentes. Esperando a la xina me sigo dejando llevar, haciendo lo que me apetece, sin prisas. La gente de la calle no habla inglés, así que por ejemplo, para coger un taxi es mejor tener apuntado en un papel a dónde quieres ir y enseñárselo al conductor, y a veces ni por ésas. Y luego siempre están intentando tangarte, el taxi que me trajo desde el aeropuerto marcaba 430, y el tío me pedía 500. 'Pero por qué 500, si ahí pone 430', decía yo, y el taxista, en un inglés super primitivo (es más fácil entender a mi amigo Rafa el califa con su acento de Montilla) diciendo '50 extras y 20 de propina'. Luego resulta que los 50 extras son normativos por venir desde el aeropuerto, pero claro, yo con mis paranoias. Y hoy me ha pasado lo mismo viniendo a la embajada de Portugal. Busqué la dirección en internet (¡bendito google!), la apunté en una tarjeta de masajes en los pies con peces que se comen tu piel muerta y salí a la calle. Que te pare un taxi en Bangkok es lo más fácil del mundo: te plantas al lado de la acera, miras a tu alrededor con aire despistado, y te paran. Además dos o tres, uno detrás del otro, para que elijas. Me monté en el primero y no conocía la dirección, así que me monté en otro y lo mismo, y todos dando la vuelta a la tarjeta y mirando lo del masaje de peces, y yo '¡Ne, ne, la otra!' Al final di con uno algo más espabilado que preguntó por el walki, luego avanzó unos metros, se bajó del taxi, le preguntó a otro tío que paró por la calle, se volvió a subir, volvió a repetir la misma operacion y finalmente anunció con aire de triunfo que ya sabía a dónde íbamos. Cuando llegamos el taxímetro marcaba 120 bath, pero él me pedía 200. Le di 150 y le dije que lo sentía mucho, pero que yo era pobre y 50 bath son 50 bath. En realidad no es nada, algo más de 1 euro, pero tengo la impresión de que en Australia me he gastado demasiada pasta y necesito estar un tiempo con economía de guerra. Patrones mentales de comportamiento, que también pueden ser autoinducidos.

Lo de venir a la embajada de Portugal arranca de cuando aún estaba en New Zealand. Volvía de Auckland a Wellington para el concierto de Joe y antes paré en Raumati South para visitar a Erin. Esperándola en un café al lado de su casa con el didgeridoo y la mochila se me acercó una viejecita muy simpática que me preguntó si yo también tocaba en el evento, le contesté que iba a tocar un par de días más tarde en Wellington y que de qué evento me estaba hablando. Al parecer estaban presentando un libro de poemas de distintos autores que habían declamado en aquel garito (una vez al mes tenían una tarde de poesía), y me regaló un ejemplar. Seguimos conversando y cuando le dije que era de Badajoz y que mi ciudad está a dos kilómetros de Portugal, me dijo 'Ah, fíjate tú, que yo tengo un amigo brasileño, Edgar de Ribeiro, que trabaja en la embajada portuguesa en Bangkok'. Entonces fue mi turno de decirle que en un par de meses yo iba a estar en Bangkok, y que si quería me leía el libro y cuando llegara a Tahilandia se lo llevaba de su parte a su amigo. '¡Oh, that would be wonderful!', y tras dedicarle el ejemplar a su amigo me dio dos besos y se despidió.

Y dos meses después ya estaba yo a punto de completar la misión que May me había encomendado. Atravesé el portal de entrada de la embajada y el guarda de seguridad me interpeló, 'Wachi wachi tai tai'. Le entregué mi pasaporte y me lo devolvió junto con un id de visitante. Con éste me fui a recepción a preguntar por Edgar de Ribeiro, pero no le conocían. Salió un señor de un despacho, me dirigieron a él y le conté toda la historia en mi portugués chapurrero. 'Lo siento, Edgar de Ribeiro no trabaja aquí'. 'Es brasileño', le comenté, 'Ajá, pues si es brasileño probablemente trabaje en la embajada de Brasil, en el edificio Lumpini'. '¿Está muy lejos la embajada brasileña?'. 'No, qué va, 20 minutos en taxi'. 'Ah, perfecto, oubrigadinho. Otra cosa, me podría escribir la dirección en un papel para el taxista?'.

Y con mi dirección de la embajada brasileira escrita en thai (qué nivelón) paré a otro taxi, que enseguida exclamó '¡Ah, brazil embassy!', y me llevó directo al edificio Lumpini. Éste no me quiso tangar, así que le di los 60 bath de propina que no le di al otro, por majo. Y me subí a la planta 34, a la embajada brasileña, con mis chanclas, mis pantalones thai desteñidos y mi camiseta sin mangas del Alcatraz swimming team llena de churretones negros del trekking de tres días que nos hicimos en Katherine Gorge (que la hemos lavado pero va a haber que echarle lejía para que empiece a ser blanca de nuevo). Me dirijo a recepción y pregunto por Edgar de Ribeiro. '¿Quién pregunta por él?'. Parece que le conocen. 'Dígale que soy un amigo de May, de Nueva Zelanda'. '¿Tiene usted cita?', 'No, no tengo cita'. 'El señor embajador está muy ocupado, pero apunte su nombre y se lo transmito'. ¿Eins? ¿Señor embajador? Qué cosas. Cojo un papel y apunto 'Didgewind, amigo de May, de Raumati South, New Zealand'. 'Espere un momento'. Me siento 5 minutos y aparece otra secretaria. 'El señor embajador tiene mucho trabajo, pero si espera en 20 minutos podrá atenderle. Venga conmigo'. Me lleva a una habitación con unas vistas de Bangkok impresionantes. '¿Le puedo traer un café o un té mientras espera?'. Al rato vuelve a aparecer. 'Disculpe por la espera, pero el señor embajador está muy ocupado'. 'No se preocupe, no tengo prisa'. Y por fin aparece Edgar de Ribeiro, un tío muy campechano que me sonríe al tiempo que me da la mano y me dice '¡Hola! Perdona que te ,haya hecho esperar. ¿Eres amigo de May?'. 'Mäs o menos', respondo, 'No sabías que eras el embajador'. 'Nada, éste es un trabajo que tengo para poder pagar a mis ex-mujeres. ¿Tú eres escritor también?'. Y le cuento mi historia a medias, porque como buen diplomático no para de hablar y hablar y no me deja meter baza. Me recomienda lugares para visitar en Bangkok, Thailandia y el sudeste asiático y me da una tarjeta con su email y su número de teléfono por si necesito algo o doy alguna actuación con el didgeridoo por aquí cerca, que le avise. Tras regalarme unas guías de la zona ('Ésto te lo dan en cualquier oficina de turismo') nos despedimos con un abrazo. 'Me ha encantado conocerte', me dice, 'ahora mismo escribo a May y le cuento'. 'Dale recuerdos de mi parte', contesto. Me monto en el ascensor y me marcho.

No soy director de banco como quería mi madre. Pero hoy me he hecho 'medio amigo' del embajador de Brasil en Bangkok.