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jueves, febrero 10, 2011

2 años de Peter Pan

El 10 de febrero hará dos años que comencé mi viaje. Dos años que se me han pasado volando. Dos años desde que comencé el viaje físico, el espacial, porque el espiritual ya lo llevaba recorriendo desde hacía algún tiempo. Dos años fuera de España con ocho meses en España, pero aún viajando, siempre aprendiendo.

- Debe ser duro eso de vivir en la cuevas.

- Lo que es duro es levantarse todos los días a las 7 de la mañana para ir a trabajar.

En estos dos años he trabajado en babilonia 2 semanas, más el dinero que he ganado tocando el didgeridoo en la calle. Cuando tocaba en mercados en Australia o Nueva Zelanda solía hacer más de 100$ en una mañana. Aquí en Europa la cosa está más dura, la crisis se teme más, pero sigo haciendo mis 20€ los días buenos. Además estoy aprendiendo a economizar. Aunque sigo siendo un gastoso, ahora mismo estoy en una terracita en Iraklio escuchando música Lounge y tomando un chocolate caliente con un croissant. Pero todavía tengo dinero, gasto en función de lo que tengo y estando en el campo no gasto nada.

En primavera tengo pensado volver a Macedonia. Estoy aprendiendo a pinchar con mi portátil, si va bien la cosa pondré música en alguna fiesta que otra en Delcevo y alrededores. También quiero recuperar la guitarra española y prepararme un set de canciones latinas y rumbas, que por los balcanes llaman mucho la atención, para tocar en bares. Y sigue avanzando la idea de utilizar el portátil como una loop station y un rack de efectos, para enchufar el didgeridoo y la guitarra e ir montando los temas en directo.

También estoy practicando un montón de yoga. El tema de los masajes está algo parado, no fluye tanto como antes, igual porque el didgeridoo que llevo ahora es muy agudo. Sergio, a ver si me puedes hacer un didge grave (do, re...) y así tenemos una excusa para vernos.

Como decía, el tiempo ha pasado muy rápido. Me encuentro viajeros que se vuelven a casa y sólo están pensando en irse de viaje otra vez. Otros no viajan, simplemente es su vida. Aruna se fue ayer a continuar sus 3 meses de viaje por India y Nepal. Dice que la próxima vez que se vaya, que será entre julio y septiembre, se va sin fecha de regreso. Y es normal. Tomás hablaba de 3 meses. Lleva ya más de un año e intentando alargarlo. Yo empecé en 6 meses, lo alargué a 9, luego iban ya para 12. Martin se lo pensó muy mucho antes de regresar a Alicante para colaborar en un proyecto de construcción bio-ecológico. Y entremedias se recorrió Grecia de norte a sur y pasó fin de año de inipi en una playa de Creta.

Esta mañana me desperté al alba, me limpié la lengua, tendí mi saco al sol, bajé a la cocina, me preparé un té, dejé la avena en agua y me fui a hacer yoga con un inglés, un alemán y una chica suiza. Ahora estamos al sol, reposando el desayuno, tocando la guitarra, disfrutando del sonido del viento y la vista de las montañas. Mist y Baba hablan Radiohead y Börjk. Mist es islandesa y cuando estaba en la guardería Börjk fue su maestra. Rika, la japonesa que anda por aquí, lleva 3 meses tocando la guitarra y ya compone sus propias canciones. Simona lee tendida en la hamaca.

No sé cuándo me iré de aquí. Tal y como están las cosas, no tengo ninguna prisa.

sábado, octubre 09, 2010

Martin

Martin tiene 25 años. Vive en Ankaran y trabaja repartiendo paquetes. Todos los días de entresemana coge su furgoneta sobre las 9 y cruza la frontera con Italia, hacia Trieste, donde recoge envíos provenientes de países de Europa Occidental dirigidos a Eslovenia, Croacia y el resto de estados de la antigua Yugoslavia. De Trieste va a Ljubljana, donde se encuentra la sede principal de su compañía. Allí deja todo ese correo y carga paquetes a repartir por diferentes ciudades de Eslovenia: Celje, Zalec, Maribor... Sobre las 4 vuelve a Ljubljana, donde recoge esta vez envíos que van en sentido opuesto, de los balcanes a Europa Occidental, los deja en Trieste y regresa a casa, a descansar.

Martin, como la inmensa mayoría de jóvenes eslovenos, habla inglés perfectamente. Además adora la música dub y reggae en particular.

- Mis amigos sólo escuchan música gipsy balcánica, así que cuando pongo dub y reggae protestan, dicen que no les gusta. Pero a mí me da igual, un día, cuando ahorre dinero, me voy a ir un mes a Jamaica. Escuchar reggae todo el día, sentado en la playa, con rastamen, fumando buena hierba... ¡Eso sí que va a ser vida, my friend!

Martin no está en Jamaica, pero sí que tiene buena hierba. Todas las tardes, antes de recoger en Ljubljana los paquetes para llevar a Trieste, estaciona su furgoneta en un área de descanso de camiones, se hace un canuto, y si no llueve, saca al césped una o dos sillas (en caso de estar acompañado), sube el volumen del equipo y se fuma su joint.

- Algún día, hermano, haré esto mismo en Jamaica. Aunque igual me paso antes por España. Cuando tú estés ahí, avísame y voy a verte. Pero antes me tienes que escribir las letras de algunas canciones de Cypres Hill, para aprender español.

A Martin le gusta también el Hip-Hop. No tendrá problemas en aprender español. Es un tío despierto.

Martin vive con su hermano pequeño y su madre, con la que casi no he hablado porque sólo entiende esloveno. Su hermano habla inglés, pero le pasa como a muchos españoles, que les da vergüenza hablar en otro idioma y piensan que saben menos de lo que realmente saben.

- Vamos, Clemence, aprovecha y habla inglés con Didgewind, ahora que está aquí.

Martin es un tío muy lanzado. Yo habría apostado a que era fuego, pero no, es Cáncer. Quizás eso explique el que nos llevemos tan bien.

A Martin lo conocí en una gasolinera cerca de la frontera con Italia. Yo andaba buscando un ride a Ljubljana, él me recogió y tras 20 kilómetros me invitó a pasar el resto del día en su furgona, repartiendo paquetes y conociendo el campo esloveno. Luego, al despedirse, me dio su teléfono.

- Si te apetece pasar unos días en Koper, o necesitas ir en alguna dirección desde Ljubljana que coincida con mi trabajo, no dudes en llamarme.

Me apetecía pasar unos días en Koper. Así que le llamé.