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domingo, agosto 10, 2014

Femosos en Suomi

Total, que Mirkka dice, veníos a pasar unos días a mi summer cottage en Rauma, y vamos, y ya que vamos organiza unos talleres de didgeridoo y percusión en ritmos primos. Y allá que vamos, y su padre trabajaba en un periódico de allí, así que llama a un ex compañero de su padre que aún trabaja en el mismo periódico y le cuenta nuestra historia. Así que el señor publica un artículo online, que podéis ver aquí (http://raumalainen.fi/jutut/jutut/juttu-didgeridoota-ja-rumputyopajaa), y cuando llegamos nos hace unas fotos y una entrevista para el Rumalainen Post, que adjunto más abajo.

A ver si entendéis algo.


martes, julio 30, 2013

Didgeridoo en Devil's Gullet

Aquí un vídeo tocando el didgeridoo en un lugar sagrado aborigen en tasmania, Devil's Gullet.

El didgeridoo que utilizo es un mi/fa que compré en Bali con madera de eucalipto de Timor Oriental.

Lo dejé con su hermano do en Warburton, Victoria. ¡Ay, cuánto os echo de menos...!

Mucho amor.

martes, julio 31, 2012

Repasseado en Warburton

Nas, aquí os dejo un vídeo de los talleres de danzas europeas que estoy montando en Australia. Besos.

lunes, junio 25, 2012

Un Nuevo Mundo

Salgo de la ciudad, panel de abejas sin miel ni abejas, donde he permanecido seis días rastreando el latido sordo de mi conciencia agnóstica. Un poco de busking, un poco de programación, mucho de ansia por salir de allí y frustración por buscar lo que viene y no aceptar el momento presente. Me dirijo al campo, a Warburton, parada intermedia de tres días  antes de entrar a servir en un centro Vipassana en Woori Yallock.

No se puede decir que no tenga expectativas. Voy a un pueblo en medio del bosque, de couchsurfer a casa de una chica de mi edad madre de dos niños preadolescentes. Mi ideal son unos alrededores frondosos, con vegetación abundante por donde dar largos paseos y sosegar el alma; una casa de madera acogedora donde descansar y leer tranquilamente sorbiendo una taza de té junto al fuego; y un ama de casa comprensiva y cariñosa a la que poder amar estos días. Y a la que regresar cuando termine el curso, y pasar quizás unas cuantas semanas mientras espero a la nena y encamino un trabajo de desarrollo que voy a hacer a medias con Mikel.

Descendiendo un escalón del ideal soñado, y siendo más realistas, encontrar una madre amorosa con quien compartir arrullos y cama, aunque no quimérico, si es bastante utópico, pero al menos los alrededores bucólicos y la casa acogedora serían muy bienvenidos por mi parte, y aunque sólo los alrededores me inspiraran paz ya me daría por satisfecho. Si no, pues lo que ya me ha sucedido muchas veces, si te quejas no disfrutas lo bueno que hay, cuando se cierra una puerta se abren otras diez, y no llores cuando se oculte el sol porque tus lágrimas te impedirán ver las estrellas.

Así que a ver qué pasa.

martes, abril 24, 2012

Fuera de Mí

Hoy ha sido un día tranquilo, me lo he pasado en casa. He practicado un poco el no hacer nada. En realidad sí que he hecho algo (he estado leyendo, he dormido, cocinado, he tendido la lavadora y recogido la ropa que ya estaba seca...), así que no se puede decir que haya practicado realmente el arte de no hacer nada. Y, sin embargo, me siento como si realmente no hubiera aprovechado el tiempo.

Debe ser que, aunque ya llevo tres años de viaje y parcialmente alejado del mundo moderno (parcialmente porque de vez en cuando vuelvo a España y doy algún curso) sigo sin quitarme de encima la sensación de que, si no hago algo provechoso, estoy perdiendo el tiempo. Muy interesante, porque en estos momentos realmente no NECESITO hacer nada para subsistir. Tengo dinero ahorrado, vivo en casa de la nena sin pagar alquiler, y de vez en cuando toco en los mercados del fin de semana para compensar en parte los gastos del día a día. Y, sin embargo, no sé, parece que si me paso el día leyendo, no me siento del todo bien.

Hablando de leer, estoy leyendo un libro del que seguramente habréis oído hablar, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami (por cierto, gracias Libo por regalarme el Kindle; cuando lo recibí no lo valoré en su justa medida, y ahora me parece un aparato súper útil). A los escritores japoneses se les va la olla mogollón. El pasado verano me leí otro de otro autor, Paprika, de Yasutaka Tsutsui, un libro de ficción sobre una doctora que utilizando una tecnología muy avanzada trataba a sus pacientes introduciéndose en sus sueños e interaccionando con ellos, y a mitad del libro (quizás algo más adelante) ya comenzaban a suceder cosas absurdas. Pero éste que me estoy leyendo parecía serio (bueno, en rigor no se puede decir que no lo sea), todo bastante normal al principio, con alguna extravagancia que otra (atribuible supongo a la tradición y cultura japonesas, como la importancia que le dan a los adivinos y a las predicciones de futuro) y ya está empezando a mezclar los sueños con la realidad.

Pero me está gustando bastante, ahora mismo me tiene enganchado. Además, estoy en la parte en la que el protagonista se pasa dos días en el fondo de un pozo, mezclando realidad con imaginación, y reflexionando sobre los acontecimientos tan extraños que le están sucediendo en esos días. Y supongo que me he sentido un poco como él, un poco a verlas venir, un poco fuera de mí, viviendo la realidad como una película, o, como dice la princesa, como un juego en el que de vez en cuando echas una moneda y esperas a ver qué es lo que la vida te ofrece.

Estoy ahora mismo en el 19 de Tory St. esperando a ver si viene alguien al que ofrecerle el taller semanal de Danzas Europeas Tradicionales. La semana pasada estuvimos sólo la nena y yo. Hoy ella tiene trabajo y ya me ha dicho que no va a venir, así que probablemente esté sólo yo. En mi película. En mi videojuego.

viernes, abril 20, 2012

Taller de danzas europeas en 19 Tory St

Os dejo esto por si alguno andáis cerca de Wellington en los próximos meses. Si pulsáis sobre la imagen tendréis más información.



Saludos.

jueves, febrero 10, 2011

2 años de Peter Pan

El 10 de febrero hará dos años que comencé mi viaje. Dos años que se me han pasado volando. Dos años desde que comencé el viaje físico, el espacial, porque el espiritual ya lo llevaba recorriendo desde hacía algún tiempo. Dos años fuera de España con ocho meses en España, pero aún viajando, siempre aprendiendo.

- Debe ser duro eso de vivir en la cuevas.

- Lo que es duro es levantarse todos los días a las 7 de la mañana para ir a trabajar.

En estos dos años he trabajado en babilonia 2 semanas, más el dinero que he ganado tocando el didgeridoo en la calle. Cuando tocaba en mercados en Australia o Nueva Zelanda solía hacer más de 100$ en una mañana. Aquí en Europa la cosa está más dura, la crisis se teme más, pero sigo haciendo mis 20€ los días buenos. Además estoy aprendiendo a economizar. Aunque sigo siendo un gastoso, ahora mismo estoy en una terracita en Iraklio escuchando música Lounge y tomando un chocolate caliente con un croissant. Pero todavía tengo dinero, gasto en función de lo que tengo y estando en el campo no gasto nada.

En primavera tengo pensado volver a Macedonia. Estoy aprendiendo a pinchar con mi portátil, si va bien la cosa pondré música en alguna fiesta que otra en Delcevo y alrededores. También quiero recuperar la guitarra española y prepararme un set de canciones latinas y rumbas, que por los balcanes llaman mucho la atención, para tocar en bares. Y sigue avanzando la idea de utilizar el portátil como una loop station y un rack de efectos, para enchufar el didgeridoo y la guitarra e ir montando los temas en directo.

También estoy practicando un montón de yoga. El tema de los masajes está algo parado, no fluye tanto como antes, igual porque el didgeridoo que llevo ahora es muy agudo. Sergio, a ver si me puedes hacer un didge grave (do, re...) y así tenemos una excusa para vernos.

Como decía, el tiempo ha pasado muy rápido. Me encuentro viajeros que se vuelven a casa y sólo están pensando en irse de viaje otra vez. Otros no viajan, simplemente es su vida. Aruna se fue ayer a continuar sus 3 meses de viaje por India y Nepal. Dice que la próxima vez que se vaya, que será entre julio y septiembre, se va sin fecha de regreso. Y es normal. Tomás hablaba de 3 meses. Lleva ya más de un año e intentando alargarlo. Yo empecé en 6 meses, lo alargué a 9, luego iban ya para 12. Martin se lo pensó muy mucho antes de regresar a Alicante para colaborar en un proyecto de construcción bio-ecológico. Y entremedias se recorrió Grecia de norte a sur y pasó fin de año de inipi en una playa de Creta.

Esta mañana me desperté al alba, me limpié la lengua, tendí mi saco al sol, bajé a la cocina, me preparé un té, dejé la avena en agua y me fui a hacer yoga con un inglés, un alemán y una chica suiza. Ahora estamos al sol, reposando el desayuno, tocando la guitarra, disfrutando del sonido del viento y la vista de las montañas. Mist y Baba hablan Radiohead y Börjk. Mist es islandesa y cuando estaba en la guardería Börjk fue su maestra. Rika, la japonesa que anda por aquí, lleva 3 meses tocando la guitarra y ya compone sus propias canciones. Simona lee tendida en la hamaca.

No sé cuándo me iré de aquí. Tal y como están las cosas, no tengo ninguna prisa.

sábado, enero 01, 2011

Colores de Grecia

- Salgo fuera, a hacer una foto.

La luz del atardecer cae sobre el puerto de Ermoupolis, en la isla de Siros. ¿Son tus ojos o vislumbro un aire de tristeza en tu interior? O quizás es la melancolía del crepúsculo. Igualmente sonríes cuando vuelves a entrar, como esta mañana, cuando amanecimos enredados entre sábanas de amor y pereza.

- ¿Qué me decías anoche, cuando dejamos de ver la peli?

Te decía que percibo que hay lazos intangibles que se crean de forma inconsciente, a un nivel muy profundo, cuando haces algo junto a alguien a quien amas, pasear por el parque, ir a alguna exposición... en nuestro caso, ver una película. Es una base, algo que estará ahí para siempre. La próxima vez que veas una peli de Kusturica, o escuches música balcánica, parte del placer que sentirás a la par que melancolía será debida a esa unión que creamos anoche.

- Podemos bajar por este prado de tréboles, hasta la playa, o subir hasta aquella casa y ver qué distancia nos queda hasta el faro.

Y pienso brevemente qué opción me parece mejor, y sé en ese instante que me da igual hacer una cosa u otra, porque de todas formas es tiempo que voy a compartir contigo.

Hoy partimos hacia Milos.

- Como vamos a estar ocho horas en el barco voy a aprovechar para coser unas cosas que necesitan arreglo. Aunque no sé si vibrará mucho, con el oleaje.

- No vibra tanto, el otro día estuve dibujando y no noté nada.

- Ya, pero es que tú tienes mucho talento como dibujanta, y yo soy muy mal costurero.

- Y tú me dices muchas cosas bonitas.

- Es muy fácil decirte cosas bonitas; sólo tengo que ser sincero.

domingo, diciembre 12, 2010

Cómo ir de Ljubljana a Macedonia con un Cartón de Pizza


Novo Mesto
Novo Mesto...

Zagreb
...Zagreb...

Belgrado
...Belgrado...

Nis
...Nis...

Sof�a
...Sofía...

¡¡¡MACEDONIA!!!
...¡¡¡MACEDONIA!!!




miércoles, noviembre 24, 2010

jueves, noviembre 18, 2010

Adiós a los caballos

Estoy tomando un té y comiendo algo en el Racing Café, en una gasolinera a las afueras de Nis, en la autopista que une Belgrado con Sofía. El viaje desde Ljubljana está siendo algo extraño. En Ankaran, cerda de Koper, me encontré a un camionero macedonio que me dijo que cuando saliera de Ljubljana me acercara a una parada de camiones en las afueras, que seguro que alguien me llevaba a Macedonia. Fui dos días seguidos, pero nadie se apiadó de mí. Al tercer día volví a mi antigua costumbre, cogí un autobús a las afueras y me puse con un cartel en el que escribí NM (Novo Mesto). Como a las dos horas paró un chaval, un recién graduado en dirección de cine, que me llevó justo hasta NM. Mi destino en realidad era (y sigue siendo) Macedonia, pero igual es más seguro indicar un sitio cercano, y luego, si te pueden llevar más lejos, pues mejor. En NM esperé otras dos horas, y como ya anochecía, pernocté en un hostal de la ciudad. Todo esto, lo comento ahora, alternado con desplazamientos más o menos largos con mi mochila de 12 kgs. al hombro, más el didgeridoo (por ejemplo, desde el sitio en el que me dejó el director de cine hasta el hostal habría como unos 3 kms.; las veces que fui hasta y desde el área de camiones no caminé menos de 6 kms. al día). Cuando entré en el hostal en NM un chico me invitó a un concierto gratuito de música experimental en un garito de al lado, que mira qué casualidad era el mismo grupo que había querido ver el mes anterior con Kate en Ljubljana, pero no encontramos el local. Así que NM no estuvo mal. Más por el hecho de que al día siguiente, mientras caminaba de nuevo los 3 kms. de vuelta al punto de autostop, un coche paró al ver el cartel de ZG (Zagreb) que llevaba colgado de la mochila, y me acercó hasta una gasolinera ya en la autopista, donde 10 minutos después una familia que escuchaba música sufí me recogió y me llevó hasta la frontera con Croacia (ellos iban para Zagreb pero yo en realidad iba dirección Belgrado). Saqué mi cartel, escribí BG y me puse a esperar un golpe de suerte. Éste llegó tras hora y media (es lo que sucede con el autostop, que tan pronto te recogen enseguida como tienes que esperar 2 ó 3 horas), cuando un coche con un señor y tres niñas paró al lado mía por un pinchazo en la rueda. '¿Necesita ayuda?', 'No, no es necesario, gracias', pero de todas formas le eché una mano, simplemente terminando y comenzando las fases de desatornillado/atornillado, porque cambiar una rueda es más cosa de uno que de dos. '¿De dónde eres?', 'Español', '¿Y de qué parte de España?', 'De Badajoz', 'Yo he estado en Badajoz', '¿Ah, sí?', pregunté sorprendido. 'Sí, en realidad sólo en la estación de autobuses, hace 15 años, mientras cambiábamos de autobús en el trayecto Madrid-Lisboa'. Me eché a reír. 'En realidad, mucha gente conoce Badajoz porque es ciudad de paso para ir a Lisboa'.

Terminamos de cambiar la rueda y me dio unas servilletas para quitarme la grasa. Me puse otra vez con el cartel, porque aunque su matrícula era BG pensaba que iban llenos, pero reorganizaron el maletero, las tres niñas se pusieron detrás y Sasha me dijo 'Trae tu mochila, que te llevamos'.

Así que un día me hice 70 kms., y al día siguiente 470. Es decir, la mitad de mi viaje en dos días.

En Belgrado tenía un couchhost para el lunes, pero llegué el domingo, así que esa noche la pasé en otro hostal. Mi idea era descansar un par de días visitando la ciudad y conociendo su vida nocturna (Belgrado tiene fama de ser uno de los grandes sitios para salir de noche), para el miércoles seguir mi camino, parando en Nis o en Sofía, en función de quién me recogiera y a dónde me llevaran (Sofía me desviaba un poco de mi trayectoria pero una couchhost de allí había mostrado mucho interés en que fuera a verla, y aunque me desviaba algo hacia el este segúia dirigiéndome hacia el sur). Pero los planes cambiaron cuando al llamar a Marija el lunes por la mañana me pidió que la llamara 15 minutos más tarde, y al volver a llamar no obtener respuesta. Insistí ocasionalmente durante el resto del día mientras visitaba la ciudad, sin ningún resultado (ni ninguna noticia hasta ahora, espero que esté bien), por lo que volví a pernoctar en el hostal y terminé decidiendo pasar definitivamente por Sofía, donde parecía que sí que podría descansar y relajarme un par de días (veremos qué pasa, porque todo esto es muy extraño).

Belgrado es muy bonito, muy grande (con edificios monumentales, muy al estilo ruso, una fortaleza descomunal desde la que contemplar la unión de los ríos Danubio y Sava) y muy pequeño a la vez (el centro se ve muy rápido). De hecho, caminar desde mi hostal, en el centro, a la incorporación de la autopista hacia Nis me llevó muy poco, quizás una media hora, y enseguida me recogió un señor en una furgoneta que me acercó hasta el peaje. Allí a los 20 minutos paró otro señor que me trajo hasta Nis, a la gasolinera en que estoy ahora. 235 kms. y son sólo las doce y media del mediodía. Así que con suerte hoy mismo estoy en Sofía.

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Estoy muy cansado. Tras dos horas en la gasolinera (el camarero del Racing Café al menos era muy majo. Me regaló monedas de distintos países y me invitó a un café) por fin paró un chaval, Aleksander, que sólo me hizo 5 kms. más. Tras otras dos horas esperando, y ya anochecido, me puse a caminar campo a través persiguiendo las luces de la población que tenía a mi derecha, que parecían más cerca que las que había siguiendo la autopista. Armado con la luz de mi frontal, mi didgeridoo y la mochila, atravesé bosques, vadeé ríos, me peleé con los árboles que se cruzaban en mi camino, serpenteé por extraños senderos... Parecía un hobbit vagando sin rumbo por la Tierra Media. Finalmente me encontré con otro río que no pude atravesar, así que volví sobre mis pasos y enfilé hacia las luces de la carretera.

Tras otra hora caminando llegué a un restaurante de camioneros, donde paré a hacer posta y mediante señas conseguí que me sirvieran algo de comer y me indicaran dónde podía pasar la noche. 2 kilómetros más de camino y por fin llegué a otro hostal. Me duché y caí rendido, sumergiéndome con gran placer en un sueño largo y pesado.

El miércoles me levanté temprano y al ir a pagar fui informado de que en dicho hostal no aceptaban tarjetas de crédito. Como no llevaba encima euros suficientes, en un inglés muy rudimentario me explicaron que el cajero más cercano se encontraba ¡en Nis, a 17 kms. vuelta atrás en el camino! Respiré hondo. Nis. Con lo que me había costado llegar a Sicevo (donde me encontraba en ese momento) desde Nis el día anterior. No pasa nada. No tienes prisa. Todo es un aprendizaje. Sé consciente del momento. A ver. ¿Hay alguna forma de ir hacia Nis desde aquí? ¿Algún autobús? Sí, hay uno y pasa en 20 minutos. La parada está a 100 metros. Así que dejo mi pasaporte y todo mi equipaje y me dirijo hacia allí. A medio camino me doy la vuelta. ¿Aceptan euros en el autobús? No, no aceptan, y el chico de recepción me cambia 500 dinars por 5 euros. Cojo el autobús y en 20 minutos me bajo en cuanto veo un cajero. Pero no vuelvo directamente a Sicevo, qué coño, ya que estoy por aquí le voy a echar un vistazo a Nis. Lo primero, internet, a decirle a Iva que estoy en Nis y que con suerte llego hoy a Sofía. Después, visitar la muralla, un recorrido rápido que ya son las 10 y se me hace tarde. En la estación cojo el bus de vuelta al hostal, pago, cojo mis cosas y de nuevo a la carretera. Pasan más coches y ninguno para. Una hora. Hora y media. Como ya estoy aburrido saco el didgeridoo y toco un rato. A la media hora para una camioneta con un señor mayor que no tiene ni papa de inglés, pero es majo. Vamos como mucho a 60 kms./hora. Me deja en Bela Palanka, donde espero un rato, y nadie para. Camino hasta la siguiente curva, al lado de un poblado gitano. Dober dan, dober dan. Un chaval que habla inglés, Nene, me pregunta que qué hago allí. Luego vienen tres niños jugando con bolsas. Por señas me dicen que tienen 9, 7 y 6 años. Pasa una señora mayor. ¿Italiano? No, spagnolo. Ah, spagnolo. Señala el didgeridoo. Es un instrumento australiano (todo esto por señas y mezclando español, inglés e italiano. Yo. Ella, sólo serbo-croata). Toco un poco para ellos, los niños ríen, la señora sonríe. Me pregunta si quiero comer algo, le digo que no, hvala, que quizás luego. Se van y vuelve a pasar Nene. Que si no me coge nadie puedo coger un autobús hasta Pirot, de allí otro hasta Drimitrovgrado y uno más hasta Sofía. Que cada bus saldrá por 2 ó 3 euros. Que incluso me puedo montar en el tren de mercancías, darle 300 dinars al conductor y decirle que me bajo en Sofía. Le agradezco la información y le pregunto dónde puedo pasar la noche. Me indica un edificio en la ciudad, 'Aquello es un hostal, unos 10 euros'. Sigo esperando un rato más, pero ya estoy cansado, así que me dirijo hacia donde indicó Nene, y como no estoy seguro, le pregunto a unos chavales. Dos de ellos me acompañan, y entretanto nos entendemos hablando de fútbol (en ciertas partes del mundo el idioma universal no es el inglés; es el fútbol). No están seguros de dónde es, pero me acompañan hasta donde se encuentra un policía, quien muy amablemente me informa de que en Bela Palanka no hay hotel ni nada que se le parezca, que tengo que volverme a Nis o seguir camino hasta Pirot. ¡Aaarrrggghhh! ¿Y la estación de autobuses? A 500 metros. Así que espero media hora y cojo un autobús a Pirot. Al llegar me dirijo a un hotel, que cómo no, está a 2 kms. de distancia. Agotado del viaje entro en mi habitación (la única disponible), me ducho, me entretengo con un capítulo de 7 vidas (en el canal serbio) y me echo a dormir. Mañana no hago autostop. Mañana visito la ciudad tranquilamente y a las 15h cojo un autobús hasta Sofía. Mañana me relajo. Mañana será otro día.

martes, octubre 26, 2010

Didgeridoo con beatbox

Buenas, aquí os dejo un par de vídeos en dos entradas. Los dos vídeos corresponden al mismo momento, estaba descansando en la granja en Dobrusa después de limpiar los establos y recoger las cacas y llegó Oliver, el hermano de Dominique (la gente con la que me quedo aquí en Eslovenia). Oliver vino con un amigo, Marco, que traía un ampli, un micro y un sintetizador (no sé de qué tipo). Lo enganchamos, le puso un ritmillo, yo me puse a tocar y Marco se unió haciendo beatbox. Si lo escucháis en un portátil, como siempre, usad cascos o enganchadlo a unos altavoces, para no perder demasiado los graves.



Didgeridoo con loops y delays

Al rato Marco me puso el micro y un delay y mientras yo tocaba él jugaba con loops (básicamente consiste en grabar un trozo y repetirlo continuamente, grabar otro trozo y repetirlo encima, y así montar un tema). Una semana antes había dado la casualidad de que vi a Above The Tree en Metelkova, me pareció interesante, y después de jugar con el sinte de Marco creo que voy a recuperar mi portátil y a pillarme un micro y usar software de ubuntu para montar temas en vivo con el didge a base de loops y delays. Para divertirme al menos, como en este vídeo.





Un saludo.

sábado, octubre 09, 2010

Martin

Martin tiene 25 años. Vive en Ankaran y trabaja repartiendo paquetes. Todos los días de entresemana coge su furgoneta sobre las 9 y cruza la frontera con Italia, hacia Trieste, donde recoge envíos provenientes de países de Europa Occidental dirigidos a Eslovenia, Croacia y el resto de estados de la antigua Yugoslavia. De Trieste va a Ljubljana, donde se encuentra la sede principal de su compañía. Allí deja todo ese correo y carga paquetes a repartir por diferentes ciudades de Eslovenia: Celje, Zalec, Maribor... Sobre las 4 vuelve a Ljubljana, donde recoge esta vez envíos que van en sentido opuesto, de los balcanes a Europa Occidental, los deja en Trieste y regresa a casa, a descansar.

Martin, como la inmensa mayoría de jóvenes eslovenos, habla inglés perfectamente. Además adora la música dub y reggae en particular.

- Mis amigos sólo escuchan música gipsy balcánica, así que cuando pongo dub y reggae protestan, dicen que no les gusta. Pero a mí me da igual, un día, cuando ahorre dinero, me voy a ir un mes a Jamaica. Escuchar reggae todo el día, sentado en la playa, con rastamen, fumando buena hierba... ¡Eso sí que va a ser vida, my friend!

Martin no está en Jamaica, pero sí que tiene buena hierba. Todas las tardes, antes de recoger en Ljubljana los paquetes para llevar a Trieste, estaciona su furgoneta en un área de descanso de camiones, se hace un canuto, y si no llueve, saca al césped una o dos sillas (en caso de estar acompañado), sube el volumen del equipo y se fuma su joint.

- Algún día, hermano, haré esto mismo en Jamaica. Aunque igual me paso antes por España. Cuando tú estés ahí, avísame y voy a verte. Pero antes me tienes que escribir las letras de algunas canciones de Cypres Hill, para aprender español.

A Martin le gusta también el Hip-Hop. No tendrá problemas en aprender español. Es un tío despierto.

Martin vive con su hermano pequeño y su madre, con la que casi no he hablado porque sólo entiende esloveno. Su hermano habla inglés, pero le pasa como a muchos españoles, que les da vergüenza hablar en otro idioma y piensan que saben menos de lo que realmente saben.

- Vamos, Clemence, aprovecha y habla inglés con Didgewind, ahora que está aquí.

Martin es un tío muy lanzado. Yo habría apostado a que era fuego, pero no, es Cáncer. Quizás eso explique el que nos llevemos tan bien.

A Martin lo conocí en una gasolinera cerca de la frontera con Italia. Yo andaba buscando un ride a Ljubljana, él me recogió y tras 20 kilómetros me invitó a pasar el resto del día en su furgona, repartiendo paquetes y conociendo el campo esloveno. Luego, al despedirse, me dio su teléfono.

- Si te apetece pasar unos días en Koper, o necesitas ir en alguna dirección desde Ljubljana que coincida con mi trabajo, no dudes en llamarme.

Me apetecía pasar unos días en Koper. Así que le llamé.

martes, septiembre 28, 2010

domingo, septiembre 26, 2010

Didgeridoo en el Overstay

Jugando un poco con el equipo de sonido del Overstay, en bkk.