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jueves, julio 18, 2013

¿De qué cóño estamos hablando?

I am in the path of enlightement. Do you wanna be my friend?

(traducción: 'Estoy en el camino de la iluminación. ¿Quieres ser mi amig@?')

lunes, junio 03, 2013

Cómo se siente una mujer

Hola a todos. Os dejo una entrada sobre un tema que me inquieta mucho últimamente y que habréis podido vislumbrar un poco en mis últimos artículos. Besos.

http://elblogdematina.blogspot.in/2013/05/como-se-siente-una-mujer.html

domingo, mayo 05, 2013

Kali


Kali nació en San Petersburgo, de madre rusa y padre georgiano. Tiene 27 años. Lleva cinco en la India, entrando y saliendo. Eso se nota en su energía, en su forma de hablar, en su mirada.

- Me haces reír mucho. Me gusta el sentido del humor español.

A Kali es fácil hacerle reír, y se ríe con una risa franca, alegre, que ilumina el mundo a su alrededor.

- Cuando sonríes, el mundo entero sonríe contigo.

Y Kali sonríe, y llora. Sonríe porque es feliz. Llora porque quizás no entiende por qué el resto del mundo no puede ser feliz también.

- Woa, he pasado mucho tiempo sola, relacionándome con gente pero sin pareja, y esta semana contigo está siendo muy intensa. Están aflorando emociones que no sabía que estaban ahí.

A Kali y a mí nos gusta mirarnos a los ojos, y observarnos, y darnos amor sin tocarnos. A veces una sombra de duda, o de incomprensión, o de melancolía dibuja su rostro y yo sonrío, porque sea lo que sea está bien y es como tiene que ser.

- Te agradezco profundamente el que me ofrezcas este espacio donde puedo expresarme y compartir contigo sin sentirme culpable o juzgada.

Y yo le contesto que tengo la sensación de que la humanidad está evolucionando hacia un estado de consciencia en el que ofrecer ese espacio emocional será la norma, y no la excepción; y al mismo tiempo me siento culpable por haber contribuido al estado en que las cosas en general, y la relación hombre – mujer en particular, se encuentran en este momento.

- Es extraño, porque he tenido muchas relaciones de pareja, pero estos días contigo es como si nunca realmente hubiera compartido como pareja; es algo totalmente nuevo para mí.

Kali es un cielo, estoy aprendiendo mucho con ella. A veces muestra su alma de tigresa y muerde; otras veces, cuando explora profundamente en su interior, la diosa Kali se manifiesta a través de ella con rabia, poderosa y a la vez serena, con ira contenida, ira que quizás expresa la rabia de generaciones de mujeres que a lo largo de la historia, hermanas, hijas y madres, han sufrido y sufren en silencio por los abusos y la violencia que nosotros, los hombres, ejercemos sobre ellas.

sábado, abril 20, 2013

Tomando Consciencia: Homofobia


El otro día quedé con un par de amigos a los que veo muy de vez en cuando. Nos tomamos un café, hablamos de nuestras cosas (en un espacio emocional que no nos cuesta crear cuando estamos juntos, olé por vosotros) y luego nos fuimos a tomar una copa a un local cercano. El chico que nos atendió era muy simpático y muy femenino, cosa que comentamos cuando se retiró. No recuerdo en qué contexto, porque he dicho que fue el otro día pero en realidad hará de esto como uno o dos años. Nada ofensivo, de eso estoy seguro, porque si no sí que me acordaría.

Antes de irnos Luis y yo fuimos un momento al lavabo y Manuel se quedó pagando la cuenta.

Al salir, Manuel preguntó '¿Sabéis lo que me ha pasado con el camarero cuando he pagado la cuenta?' a lo que Luis contestó 'Que te ha dado su número de teléfono'.

Fue un comentario jocoso, que me hizo gracia. Reacción que me hizo ser consciente de mi homofobia inconsciente.

¿Qué hay de gracioso en la idea de que un camarero que quizás fuera gay le diera su número de teléfono a Manuel? O, siendo más específicos, ¿qué le encontré de gracioso a la situación?

Pensando en ello, me parece que lo que me hace gracia, y a Luis y a Manuel, es que este hecho (imaginario) implicaría que el camarero piensa que Manuel también es gay, por la razón que sea (su forma de hablar, sus movimientos...).

Y eso nos hizo gracia.

Insinuar que alguien tomara a Manuel por gay nos hizo gracia. Al igual que nos habría hecho gracia si el objeto de la burla hubiera sido yo, o Luis.

Pero, ¿qué tiene de gracioso?

¿Es que considero que alguien gay es alguien inferior, y por eso implicar que sea gay alguien que no lo es me hace gracia?

Por más que lo pienso, lógicamente no le encuentro la gracia por ningún lado. Y, sin embargo, me hace sonreír. Lo que me demuestra hasta qué punto existe una homofobia inconsciente oculta dentro de mí.

De esta experiencia saco dos enseñanzas:

La primera, que no debo subestimar el poder del condicionamiento inconsciente por muy consciente que crea ser de determinados condicionamientos.

La segunda, que hay que ser infinitamente compasivo, pues yo soy el primero que debe ser compadecido.

jueves, abril 18, 2013

Pasando página

Cuando mi madre murió, bueno, no exactamente cuando murió, sino algo más tarde, mi padre nos dijo a mis hermanos y a mí que eligiéramos algo con lo que quedarnos de entre los colgantes y pulseras que le habían pertenecido. Yo, entre otras cosas, me quedé con un colgante de madera, muy lindo, que si mal no recuerdo le había traído mi hermano Manolo de Brasil. Era un colgante de varias piezas de madera, en listones redondeados que disminuían de tamaño conforme se alejaban del centro. La gente lo veía y me decía que era muy lindo. Incluso escribí un artículo sobre él.

El otro día lo regalé. Como práctica de no apego. Hace aproximadamente un año decidí ser más consecuente y ofrecer cualquier colgante o pulsera que llevara encima, si alguien mostraba algún interés por ello. Ese alguien a veces lo aceptaba como regalo y a veces no. El otro día un amigo me comentó que le gustaba el colgante que llevaba puesto, y se lo di.

Mientras se lo ponía le conté la historia del colgante. Me emocioné. Es difícil ser hombre algunas veces, este condicionamiento de 'Los hombres no expresan sus sentimientos y, por supuesto, no lloran' sigue estando muy presente en mí, así que no lloré desmesuradamente, pero sí que se me humedecieron los ojos. La mujer de mi amigo, en eso las mujeres también nos llevan ventaja, lo notó, y le tradujo a mi amigo la historia del colgante (yo hablando en inglés, ella traduciendo al bahasa). Me emociono ahora que lo escribo en papel.

Creo que también me siento culpable porque no sé hasta qué punto el no apego es el camino a seguir, y a lo mejor estoy traicionando la memoria de mi madre actuando de esta manera. Claro que probablemente este sentimiento de culpabilidad sea un truco del ego para reafirmar su identidad. Whatever.

El caso es que estoy pasando página. Que no significa olvidar a mi madre, creo, sino más bien que afloren mis sentimientos de pena, mirarlos a la cara y darme a mí mismo la oportunidad de aceptarlos.

martes, febrero 19, 2013

El Principio de Mediocridad Sexual

Os dejo el enlace a un artículo de Jot Down Cultural Magazinehttp://www.jotdown.es/2013/02/juan-abreu-el-principio-de-mediocridad-sexual/. Está mucho en sintonía con lo que me llevo trabajando desde hace un tiempo, la honestidad total. Os dejo aquí un extracto para que veáis de qué se trata. Besos.

El ochenta por ciento de la plenitud sexual (¡y de la felicidad!) depende de nuestra capacidad para conversar con nuestra pareja. Cariño, la próxima vez que me la chupes, méteme el dedo en el culo. Sí, me gusta. ¿Por qué no te lo había dicho antes? Porque desconocía el principio de mediocridad sexual y ahora que lo conozco quiero una vida sexual más real y más honesta.

miércoles, enero 23, 2013

Tensión Sexual


Tengo dolores de espalda desde los 13 años. Estuve un tiempo sin saber por qué, hasta que Julio Carmona, un magnífico fisioterapeuta amigo de mi padre, me hizo una revisión completa y me dijo: 'Tu problema es que juegas mucho al fútbol y tienes los isquiotibiales muy desarrollados pero muy poco flexibles, por lo que te tiran mucho de los músculos de la espalda. Te vendría bien flexibilizar esa parte, reforzando las abdominales y realizando estiramientos específicos'.

Desde entonces, y ya ha pasado un tiempo, tengo épocas. Épocas en las que hago abdominales y estiro frecuentemente, y me molesta poco; otras en las que me despisto, y me molesta más; a veces, no sé por qué razón, me da un pinchazo (avisando durante los días previos con molestias menores) y tengo que pasar un día entero en cama y varios con movilidad limitada.

Hay una constante que parece repetirse y es que cada día siguiente de practicar cualquier tipo de actividad sexual, los dolores vuelven a aparecer. Esto resultaba un tormento en mi adolescencia, cuando entre el fútbol, levantarme temprano para ir a clase, y las pajas que me hacía cada noche solía amanecer con un dolor de tres pares de cojones.

Sin embargo, esta relación entre sexo y dolor no ha sido nunca algo muy claro para mí: más o menos me daba cuenta del hecho, vislumbraba la posibilidad de que existiera una cierta correlación, pero siempre la había achacado a mi sentimiento de culpa (el poder de la mente y mi educación católica): ya saben, me hago una paja, me duermo pensando que no debería haberlo hecho, me despierto con dolor de espalda, si no me hubiera masturbado no me dolería, me levanto de mal humor, etc., etc., etc.

Ahora que estoy practicando la meditación y la consciencia activa descubro cosas que antes me estaban vedadas. Una de ella ha sido el darme cuenta de que mientras practico sexo tiendo a tensar mucho los aductores, los isquiotibiales y los músculos de las piernas en general. E intento ser consciente de ello (es una de las enseñanzas del Vipassana y de la meditación en general, practicar la consciencia activa en cualquier momento y en cualquier lugar) y enviar una orden mental a esos músculos para que se relajen; y también me he dado cuenta de que al relajar de forma consciente esos músculos, mi excitación disminuye. Lo que también me viene muy bien en relación a la eyaculación precoz.

lunes, enero 21, 2013

De revolutionibus #7: Test de Iluminación

Si crees que estás iluminado, vete a pasar una semana con tus padres.

viernes, diciembre 07, 2012

Ceguera Selectiva


Te cuento que soy así.
Te repito que soy así.
Te insisto en que soy así.
Te explico por qué soy así.
Te presento evidencias de que soy así.
Te juro y te perjuro que soy así.
Sabes que soy así.

Aceptas que soy así.


Entonces,
¿por qué me crucificas
cuando actuo así?

miércoles, octubre 24, 2012

lunes, agosto 27, 2012

La Inmortalidad

Según algunas escuelas budistas, el hombre vive incontables vidas en cada uno de los diferentes reinos (reino de los infiernos, el de las almas hambrientas, de los animales, humanos, semidioses y dioses) hasta alcanzar la iluminación y renacer en el reino de los budas. Debo reconocer que la filosofía budista me atrae mucho, la relación causa-efecto, el que todo esté en continuo movimiento, la compasión, el no apego... pero no acababa de creerme lo de la reencarnación, el tránsito por los distintos bardos y sus consecuencias. Hasta el otro día

Quien me conozca un poco sabe que soy (supongo) bastante científico. Una amiga me dijo el otro día que la serie Big Bang le recordaba a mí (¿Quizás por Leonard? ¿Quizás por Sheldon? ¿Tal vez por Penny?), y entre otras cosas, mi convicción de que todos somos uno en conjunción con el universo no comulgaba mucho con la idea de que cada persona, animal o cosa es un individuo desligado de todos los demás en una carrera por iluminarse, salir del samsara y disfrutar de una vida eterna sin sufrimientos.

Y entonces se me ocurrió lo siguiente: sabemos, por la ciencia, o sospechamos, porque todo lo que dice la ciencia es aceptado hasta que se encuentra una teoría que explica mejor las cosas, y SIEMPRE se encuentran nuevas teorías que explican mejor las cosas, que las partículas que conforman nuestro organismo son tan infinitesimalmente pequeñas que cuando morimos se reparten por todos y cada uno de los organismos vivientes que hay en ese momento en la Tierra. Es decir que, básicamente, en ti tienes partículas que alguna vez pertenecieron a Jesucristo, Buda o Stalin. O al pescadero de la esquina.

También hay teorías (probablemente menos aceptadas) que sugieren que sentimos a nivel celular (en este caso parece que cuando nos encontramos en una situación propensa a despertar en nosotros algún sentimiento concreto el hipotálamo inunda la corriente sanguínea de péptidos asociados a dicho sentimiento, que van a parar a nuestras células; de aquí podemos también deducir que somos adictos a nuestras emociones, pero ésa es otra historia que igual trataremos en otro post, si es que no lo hemos hecho ya).

Yo voy a llevarlo un poco más allá (aunque estoy seguro de que no seré el primero): no sólo sentimos a nivel celular, sino que nuestra forma de ser, de sentir, lo felices que somos, influye en 'algo' a nivel de partículas. Por definirlo de alguna manera, digamos que existe una correspondencia directa entre nuestro camino hacia la iluminación (o la felicidad) y el nivel vibracional de nuestras partículas (algo así como, cuanto más iluminado estés, mayor nivel energético tendrán tus partículas, y al contrario). Por supuesto, no es que lo crea literalmente, es simplemente una forma de explicarlo.

Y lo que me viene a la cabeza entonces es: ¿qué pasa si yo, como individuo, no existo, y lo que existe y permanece tras mi muerte son mis partículas subatómicas vibrando al nivel energético en el que las haya dejado? ¿Y si mi concepto de 'yo' emerge únicamente como consecuencia de una agrupación de un conjunto de estas partículas, y por lo tanto existo simplemente como un medio que utilizan éstas para elevar su nivel de vibración? ¿Y cuando muero ese 'yo' deja de existir y cada partícula se desliga del resto y se junta con otras, que a veces ya forman parte de otro ente existente y a veces forman un ente completamente nuevo?

Esta teoría me resulta más aceptable para explicar 1 – la reencarnación aunando los puntos de vista budista y científico, pues cuando 'yo', mi consciencia, el medio, muere, mis partículas subsisten y se adhieren a otros entes (quizás al azar, quizás a otras partículas de nivel vibracional parecido), con lo que efectivamente el 'yo', el conjunto de todas mis partículas, ya ha vivido y vivirá incontables vidas y 2 – el que todos somos uno con el universo, pues mi 'yo' inmortal, mis partículas, a veces pertenecen a un ente, a veces a otro, siempre a varios a la vez, y mi misión en esta vida (la misión de mi 'yo' temporal) quizás sea conseguir, no sólo que mis partículas eleven su vibración, sino ayudar también a que el resto de partículas del universo la eleven. Al fin y al cabo, 'yo' soy el conjunto de estas partículas de igual manera que podría haber sido las del vecino.

Así pues, en este momento soy sólo un medio para elevar el nivel vibracional del universo en su conjunto (o su nivel de consciencia, como les gusta decir a los gurús del New Age).

Claro que esto que os cuento es sólo una teoría.

jueves, agosto 23, 2012

Súbete a un Columpio

Hace unas semanas volví a experimentar esa sensación tan agradable que se tiene cuando te subes a un columpio. La verdad es que no sé por qué no lo hago más a menudo, quizás por falta de oportunidades, quizás porque mi mente está tan condicionada al mantra eso-es-cosa-de-niños que automáticamente bloqueo cualquier impulso de montarme en uno cuando aparece ante mis ojos. O directamente, bloqueo la misma imagen del columpio.

Y es una pena, porque cada vez que me subo a uno me lo paso estupendamente, me sale la risa fácil, me invade una inmensa sensación de libertad.

Me pregunto por qué es tan raro ver a un adulto montado en un columpio. Supongo que tiene que ver  mucho con el sentido del ridículo, con el apego a la identidad de adulto, con pensamientos del tipo 'la gente que me vea va a pensar que soy un inmaduro', etc. Y esto me hace pensar en cómo presumimos de  ser libres para tomar nuestras propias decisiones, pero en realidad no lo somos tanto como para hacer algo tan simple como montarnos en un columpio.

Así que te propongo un experimento: la próxima vez que un columpio se cruce en tu camino, reivindica tu libertad y súbete a él. Y disfruta.

lunes, junio 25, 2012

Un Nuevo Mundo

Salgo de la ciudad, panel de abejas sin miel ni abejas, donde he permanecido seis días rastreando el latido sordo de mi conciencia agnóstica. Un poco de busking, un poco de programación, mucho de ansia por salir de allí y frustración por buscar lo que viene y no aceptar el momento presente. Me dirijo al campo, a Warburton, parada intermedia de tres días  antes de entrar a servir en un centro Vipassana en Woori Yallock.

No se puede decir que no tenga expectativas. Voy a un pueblo en medio del bosque, de couchsurfer a casa de una chica de mi edad madre de dos niños preadolescentes. Mi ideal son unos alrededores frondosos, con vegetación abundante por donde dar largos paseos y sosegar el alma; una casa de madera acogedora donde descansar y leer tranquilamente sorbiendo una taza de té junto al fuego; y un ama de casa comprensiva y cariñosa a la que poder amar estos días. Y a la que regresar cuando termine el curso, y pasar quizás unas cuantas semanas mientras espero a la nena y encamino un trabajo de desarrollo que voy a hacer a medias con Mikel.

Descendiendo un escalón del ideal soñado, y siendo más realistas, encontrar una madre amorosa con quien compartir arrullos y cama, aunque no quimérico, si es bastante utópico, pero al menos los alrededores bucólicos y la casa acogedora serían muy bienvenidos por mi parte, y aunque sólo los alrededores me inspiraran paz ya me daría por satisfecho. Si no, pues lo que ya me ha sucedido muchas veces, si te quejas no disfrutas lo bueno que hay, cuando se cierra una puerta se abren otras diez, y no llores cuando se oculte el sol porque tus lágrimas te impedirán ver las estrellas.

Así que a ver qué pasa.

viernes, mayo 25, 2012

Edades

Richard tiene 62 años, Gina 32. Richard y Gina son marido y mujer. Se casaron hace 6 años. Cuando los conocí, hace 3, Richard era un hombre activo. En aquellos tiempos su edad doblaba a la de Gina. 'Soy un hombre afortunado', me decía entonces. Richard trabajaba construyendo casas. Gina pintaba y le llevaba la contabilidad. Si la gente hablaba sobre su diferencia de edad, no parecía importarles.

'Parece que ella le ayuda mucho con los libros y llevando el negocio', decía Linda, una amiga de Richard a la que conocí en esos días.

Hoy estoy de nuevo con Richard y Gina. Él ya no trabaja tanto, porque desde hace año y medio ha tenido varias operaciones de implantes de prótesis. En la cadera derecha, en la rodilla izquierda, y la otra cadera está de camino. Al ser un hombre activo, la inactividad puede con él. Se le ve tristón. O, al menos, no tan alegre como antes.

Richard y Gina viven en una casa amplia, con jardín y varias habitaciones, en una colina con vistas a la ciudad de Dunedin. Dunedin tuvo la primera universidad de Nueva Zelanda, y uno de los sueños de Richard era preparar un mini apartamento en la parte de abajo de la casa para que Kaitlyn, su nieta de 10 años, lo utilizara cuando viniera a estudiar a la universidad, y así pasar más tiempo con ella.

Ahora las cosas han cambiado. Están pintando la casa, dándole un repaso, para venderla y luego irse a otro lado. Richard no quiere, pero Gina necesita un cambio.

Y claro, no puedo dejar de preguntarme si Gina aguantará todo el proceso de envejecimiento de Richard, y al mismo tiempo si Richard espera que lo aguante, o se aferra a esa esperanza. El concepto de pareja para toda la vida en el que nos educan, aunque ya no tan estricto, sigue estando muy presente en nuestros días. En mi opinión, el que Gina siga o no en el futuro con Richard  no es algo importante, pensar en la felicidad futura lo que consigue es distraernos del momento presente, que es lo único real y verdadero.

Richard y Gina han sido felices el uno junto al otro hasta ahora, que es lo que vale. Lo que quiero decir es que si cuando se conocieron les hubieran dicho que en breve se casarían, disfrutarían un tiempo juntos y que 7, 10 o 15 años después se separarían, ¿habrían elegido vivir como han vivido hasta ahora? ¿Qué sentido tendría en este caso apostar por 'la felicidad futura', decidiendo no iniciar una relación sabiendo que va a terminar y perderse los 7, 10 o 15 años de felicidad intermedia? ¿Acaso existe el concepto de 'sufre durante unos años pero después serás feliz (aparte del camelo de la religión)? ¿Acaso no es más realista vivir el presente tal y como llega, sin tomar decisiones sobre nuestra 'felicidad futura'?

Aquí supongo que entramos en terreno pantanoso, porque siempre se puede argumentar que hay casos y casos: por ejemplo, yo puedo elegir no comer más tarta de chocolate porque sé que si sigo comiendo en un momento futuro me encontraré mal físicamente. Pero parece que la misma lógica que aplicamos a decisiones con un resultado a muy corto plazo la aplicamos a decisiones con consecuencias a medio y largo plazo. Y no tengo tan claro que todo funcione igual. En unos casos supongo que sí (por ejemplo, si quiero arroz un año tengo que plantarlo con tiempo en la época apropiada) y en otros no. Como en el caso de Richard y Gina. Cuando se casaron, ¿esperaban estar toda la vida juntos? ¿Era Richard, por el contrario, consciente de que quizás su matrimonio durara un determinado tiempo hasta que Gina buscara a alguien más joven con quien estar? ¿Y Gina, era consciente Gina? ¿Habrían seguido el mismo camino si conocieran su futuro a n años vista? ¿Qué es más importante, la felicidad futura o la felicidad presente? ¿O acaso la felicidad pasada?

viernes, mayo 11, 2012

Opiniones de gente "respetable" sobre la Marihuana

Aquí os dejo un artículo de La Voz de Galicia sobre la inauguración del Museo del Cannabis de Barcelona en el que se incluyen opiniones y puntos de vista a favor de su legalización de gente, como el fundador de Virgin, a la que no me atrevería de calificar de asesino en potencia for fumar porros, como algún lector de este blog tuvo a bien denominarnos en cierta ocasión a los consumidores de cannabis.


Que lo disfrutéis.

Manis del 12 de Mayo

Os dejo un mapa interactivo muy guapo donde podéis ver las diferentes manifestaciones convocadas a nivel mundial para este sábado, 12 de mayo, y sus detalles correspondientes. Cortesía de democraciarealya.es.

martes, abril 24, 2012

Fuera de Mí

Hoy ha sido un día tranquilo, me lo he pasado en casa. He practicado un poco el no hacer nada. En realidad sí que he hecho algo (he estado leyendo, he dormido, cocinado, he tendido la lavadora y recogido la ropa que ya estaba seca...), así que no se puede decir que haya practicado realmente el arte de no hacer nada. Y, sin embargo, me siento como si realmente no hubiera aprovechado el tiempo.

Debe ser que, aunque ya llevo tres años de viaje y parcialmente alejado del mundo moderno (parcialmente porque de vez en cuando vuelvo a España y doy algún curso) sigo sin quitarme de encima la sensación de que, si no hago algo provechoso, estoy perdiendo el tiempo. Muy interesante, porque en estos momentos realmente no NECESITO hacer nada para subsistir. Tengo dinero ahorrado, vivo en casa de la nena sin pagar alquiler, y de vez en cuando toco en los mercados del fin de semana para compensar en parte los gastos del día a día. Y, sin embargo, no sé, parece que si me paso el día leyendo, no me siento del todo bien.

Hablando de leer, estoy leyendo un libro del que seguramente habréis oído hablar, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami (por cierto, gracias Libo por regalarme el Kindle; cuando lo recibí no lo valoré en su justa medida, y ahora me parece un aparato súper útil). A los escritores japoneses se les va la olla mogollón. El pasado verano me leí otro de otro autor, Paprika, de Yasutaka Tsutsui, un libro de ficción sobre una doctora que utilizando una tecnología muy avanzada trataba a sus pacientes introduciéndose en sus sueños e interaccionando con ellos, y a mitad del libro (quizás algo más adelante) ya comenzaban a suceder cosas absurdas. Pero éste que me estoy leyendo parecía serio (bueno, en rigor no se puede decir que no lo sea), todo bastante normal al principio, con alguna extravagancia que otra (atribuible supongo a la tradición y cultura japonesas, como la importancia que le dan a los adivinos y a las predicciones de futuro) y ya está empezando a mezclar los sueños con la realidad.

Pero me está gustando bastante, ahora mismo me tiene enganchado. Además, estoy en la parte en la que el protagonista se pasa dos días en el fondo de un pozo, mezclando realidad con imaginación, y reflexionando sobre los acontecimientos tan extraños que le están sucediendo en esos días. Y supongo que me he sentido un poco como él, un poco a verlas venir, un poco fuera de mí, viviendo la realidad como una película, o, como dice la princesa, como un juego en el que de vez en cuando echas una moneda y esperas a ver qué es lo que la vida te ofrece.

Estoy ahora mismo en el 19 de Tory St. esperando a ver si viene alguien al que ofrecerle el taller semanal de Danzas Europeas Tradicionales. La semana pasada estuvimos sólo la nena y yo. Hoy ella tiene trabajo y ya me ha dicho que no va a venir, así que probablemente esté sólo yo. En mi película. En mi videojuego.

jueves, marzo 22, 2012

Cuestión de Género

La idea tomó forma en mi cabeza a partir de la visita a Alendar, una comunidad que intenta ser autosuficiente situada en las montañas cerca de Santander. Resulta que una de las chicas que viven allí suele acabar los plurales en e en lugar de en a u o, como regla la RAE. Yo, muy ufano y queriendo impresionar a mi compañera de viaje con mis conocimientos, le expliqué que en Asturies solían terminar los plurales en e, como herencia del lenguaje tradicional. Pero la chica que así hablaba respondió que en su caso no era por eso, sino que más bien era una cuestión política. Para Anus, quien está licenciada en filología hispánica, por cierto, la utilización sistemática del masculino en los plurales genéricos (referidos a un grupo de hombres y mujeres) o incluso del femenino (como acepta desde hace tiempo la RAE) es discriminatorio en su base, por lo que ha llegado al compromiso de utilizar una nueva terminación (en e) para expresar esta circunstancia, y dejarse de problemas.

Personalmente no entro ahora a debatir si la utilización de una terminación u otra es más o menos discriminatoria, pero sí aplaudo la coherencia de una persona con su pensamiento y sus experiencias. En el caso de las mujeres la discriminación de género a la que se ven sometidas es mucho más obvia que en los hombres, es un día a día continuo y constante, así que no me extraña que Anus, una persona coherente donde las haya, aporte su grano de arena y sea consecuente con sus ideas, aplicándolas además en un campo en el que es una experta.

Lo que sí se desarrolló en mí a partir de esa conversación fue una idea práctica, también relacionada con el lenguaje, para ayudarme a explorar más mi lado femenino, machacado por la omnipresencia de mi parte masculina, y a reconocerme y aceptarme más como mujer. Cuanto más consciente me hago más me doy cuenta de lo machista y homófobo que hay en mí, así que todas las herramientas que me faciliten la tarea de, primero, aceptarme, y después, eliminar dichos patrones de condicionamiento son siempre bienvenidas. Por eso os pido que, si lo recordáis y os apetece, cuando utilicéis el lenguaje para referiros a mí lo hagáis en forma de ella, en vez de él. Por ejemplo, 'Hablé con Didgewind el otro día y dice que está un poco cansada de tanto viaje'.

¿Qué espero conseguir con esto? Pues mi razonamiento es que si externamente se me trata con un género femenino, de forma inconsciente me resultará más fácil aceptar internamente esa parte femenina. De esa manera no se tratará únicamente de un trabajo personal sino que tendré un apoyo externo por parte vuestra.

Y si no sirve para nada, tampoco se pierde nada por probar.

martes, marzo 13, 2012

¿te gusta sentirte como una puta?

Le preguntaba él mientras la penetraba por el culo,

¿te gusta sentirte como una puta?
Las palabras retumbaban en su cabeza,
mientras una gran losa le iba aplastando.
Una losa que conocía bien,
y que luchaba continuamente para que no se le cayera,
y que, aunque sintiera su sombra,
no oscureciera su mente

¿te gusta sentirte como una puta?
Y de repente se sintió como una niña,
a la que su mamá le decía que el sexo...,
que el sexo es para los chicos,
que a las niñas buenas no les gusta,

¿te gusta sentirte como una puta?
¿te gusta sentirte como una puta??
....y ahora lucha para levantar con fuerza la gran losa,
para luchar contra sus miedos
y para que nunca nadie pueda hacerla caer de nuevo.

sábado, enero 28, 2012

Mazurka en Sol

Querida desconocida:

Quizás no debería llamarte desconocida, pues ya nos hemos visto varias veces en las clases de danza, y ya nos hemos dado varios abrazos. Pero te lo llamo, eso, desconocida, porque aunque seguro que me lo has dicho, no recuerdo tu nombre, y lo poco que sé de ti es una ínfima parte de la vasta totalidad de tu existencia. No sé de dónde eres, en qué trabajas, si es que trabajas, cuántas hermanas tienes, si tus padres viven... no sé nada de tus logros, de tus miedos, de tus anhelos... en definitiva, no sé de ti más que lo que me contaste el otro día antes de comenzar la clase, que te estás yendo a vivir sola, y que te gusta el baile.

Así pues, querida desconocida, quería decirte por escrito que me encantó bailar el otro día contigo. Tienes una energía muy especial, la noto cuando te abrazo, y la mazurka que bailamos ayer juntos fue eso, especial. Déjame que te diga que diga que bailas muy bien, y que es un gustazo ser tu pareja en el baile. Incluso la sensación de sentirme llevado en determinados momentos tenía su gracia. Como además yo sabía en qué momentos asumías el mando de forma inconsciente, te dejé hacer.

La mazurka es un baile precioso. Ya me avisaba otra compañera de danzas hace un par de meses, cuando asistí a clases por vez primera. '¿No conoces la mazurka? Es preciosa'. No puedo más que coincidir con su apreciación. La mazurka es lo suficientemente sencilla, y a la par tan elegante y tan abierta a la improvisación que permite crear esa complicidad especial con la pareja que tú y yo sentimos la otra noche.

Al final del baile te abrazaste a mí y apoyaste tu mejilla en mi hombro; yo siempre estoy dispuesto para un abrazo, y además, la magia del momento hacía que sintiera mucho amor hacia ti, por lo que te correspondí uniendo mi respiración a la tuya, sintiendo tu cuerpo. Como Merteuil decía en uno de sus escritos, en definitiva, respirando amor. Pasaron unos segundos y seguíamos abrazados. La gente supongo que cambiaba de pareja, comentaba la jugada...

Últimamente el sexo y el amor forman para mí parte del mismo paquete: cuando tengo sexo con alguien es porque siento amor hacia esa persona. Por otra parte, me resulta muy fácil sentir amor en general, cada vez siento más amor incondicional, aunque al mismo tiempo me estoy volviendo más selectivo con la gente con la que me acuesto; supongo que ya no me vale con que me den sexo, necesito que vaya también acompañado de amor.

Y en el otro sentido también funciona: cuando siento mucho amor, mi sexo responde. Y eso fue lo que me pasó en ese momento que permanecimos abrazados sintiendo tanto amor el uno por el otro. Comencé a sentir cómo mi polla se estaba poniendo dura.

Es un trabajo intenso el que tengo que hacer ahí. Muchas veces suelo llevar pantalones holgados de tela, y como estábamos en danzas, ayer era uno de esos días. Además, casi nunca uso ropa interior, así que mis erecciones son bastante evidentes. El trabajo que intento llevar a cabo en esos momentos es el de aceptar a mi cuerpo de forma consciente, porque no es que esté proyectando un deseo que se manifiesta en forma de erección, sino que (creo que) mi amor se refleja en forma de erección. Pero claro, a ti casi no te conozco y estábamos en medio de un grupo de unas 40 personas. Cuando me sucede esto, que hacía tiempo que no me sucedía (quizás porque hacía tiempo también que no abrazaba tan íntimamente a una desconocida) tiendo automáticamente a intentar controlar mi erección, pero claro, me doy cuenta de que lo hago por vergüenza de qué puedes pensar de mí o qué puede pensar otra gente que se encuentre alrededor y note mi azoramiento (sobre todo las chicas). Es interesante cómo nos afectan los condicionamientos inconscientes incluso aunque seamos conscientes de ellos. Y como intento actuar sin que me condicione la opinión externa, yo soy así, si me aceptas, bien, y si no, también, pues suelo en esa situación librar una batalla interna conmigo mismo: me estoy excitando, ya te vale, es por tu proyección sexual inconsciente, que no, que a lo mejor es por amor, ya, pero ¿y si no lo es? Bueno, pero si no te dejas fluir e intentas pararlo ya te estás condicionando a ti mismo, claro, pero tienes que pensar en la chica que te está abrazando, que se puede sentir incómoda, bueno, pero es que yo soy así, ahora mismo al menos de forma consciente no estoy proyectando ningún deseo sexual ni quiero que se sienta agredida ni incómoda...

Y así un buen rato y siempre con el runrún de calibrar en qué punto de extensión y ángulo se encuentra mi erección y si tú la estás notando y controlando al mismo tiempo el que cuando nos separemos no se note mucho.

Pero todo está bien, siempre. Así que a seguir trabajando.