miércoles, diciembre 10, 2008

Espera

Son las 6'15h de la mañana. Estoy sentado en un pasillo de la planta tercera de la Fundación Jiménez Díaz, esperando que en un rato despierten a David y a su padre. Supongo que será en unos quince minutos, porque los bajan a quirófano a las 7'30h. A David comenzaron a fallarle los riñones hace tiempo, y tras muchos análisis y burocracia (al parecer aquí en España las donaciones de riñones las tiene que aprobar un juez, aunque sean de tu padre) hoy le operan a las 8 de la mañana. Así que me he venido temprano, en parte porque ayer le dije que me iba a venir a verle por la tarde y al final me lié tomando café, regalando libros y montando un círculo energético. Las cosas son como son, supongo. Y esta mañana a las 4'30h ya no podía dormir, me he duchado y me he venido. Por cierto, que estoy regalando las cosas de mi habitación, así que si queréis algo decidlo. Tenéis hasta principios de febrero.

Y aquí en el hospital, pues me acuerdo de mi madre. Acabo de volver de Badajoz, mi abuelo estuvo ingresado una semana. Este último año he andado un rato de hospitales, mi madre, Amelia, mi abuelo y ahora David. Los hospitales cansan mucho, mi abuelo decía que como le cogieran ya no lo soltaban. Afortunadamente lo soltaron, cinco días después. Ahora anda algo pachucho el pobre, con una ronquera que según él ya no suelta hasta que se muera. Que ya está viejo. Y lo que le pasa es que está asustado. Desde que murió mi madre.

Llorar está bien, pero a los tíos nos cuesta un mundo. Dámaris dice que para las chicas resulta más fácil porque el período les supone unos cambios emocionales más bruscos, que es como hacer borrón y cuenta nueva. Yo estuve llorando el sábado, que nos fuimos de setas a Cercedilla. Con setas resulta mucho más fácil todo. Ella me preguntaba, 'Elfi, ¿estás bien?' y yo le decía que sí con la cabeza, y los ojos llenos de lágrimas. Lloré por todo un poco, aunque me habría gustado llorar más. Los tíos nos avergonzamos de llorar, no eres un hombre si lloras, tienes que mantenerte fuerte y mantener emocionalmente al resto de la familia, y sólo se disculpa en casos muy extremos. Pero no está bien. La tristeza, el llorar, es un sentimiento intenso y necesario, que hay que saber explorar, y que te libera. A mí me cuesta llorar. Supongo que será un condicionamiento emocional que tendré que ir superando. Poco a poco.

Las 12'00h. Han salido para informarnos de que a Antonio le están poniendo una epidural para que no le duelan los puntos, así que con él ya han acabado. Parece que va todo más rápido de lo previsto. Está todo el mundo mucho más relajado, con mucha más confianza. Son las 23'00h en Auckland, la capital de Nueva Zelanda. Y la marquesa debe estar de siesta (si durmiera siesta). Se está pasando el tiempo muy rápido. Con suerte, quedan menos de dos horas.

Las 13,20h, todo ha salido bien. Antonio aún sigue grogy y David está en la UCI. Me voy a casa. A dormir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

se de lo que hablas, a mi me ha costado mucho llorar, incluso cuando el cancer se lleva a mi sengunda madre o sea mi tia con la que me crie cuando estudiaba en la capital, pero mas aun cuando se murio mi padre entre mis brazos de un infarto cerebral, que me cambio la vida, recuerdo que llore y mucho cuando la heroina se llevo a uno de mis mejores amigos, y creo que llore todo por que luego me ha costado mucho, hoy estoy a punto por que hecho de menos a alguien mucho.

Victor Manuel Jiménez Andrada dijo...

Los hospitales son lugares a los que no me gusta ir. Inevitablemente, me guste o no, he tenido que pasar noches eternas de hospital al cuidado de seres cercanos. Sé de lo que hablas y comparto tus palabras.