domingo, enero 13, 2008

¡Informática, Solución!

Ya pocos se acuerdan, pero aquel curso 1989-90 fue uno de los más movidos en nuestra Universidad. Yo era alumno de primero, recién llegadito de colegio de niños bien, a aquella jungla donde todo era tan distinto.
Comenzó, al principio como un rumor, en el mes de enero, que se fue extendiendo vertiginosamente por todos lados. Se oía hablar de huelgas, movilizaciones y encierros, todo para pedir una “enseñanza decente” en aquella Escuela de Informática. Utópicos nosotros, quisimos extender este movimiento no sólo en la Universidad de Extremadura sino en todo el país (pobrecitos). El fondo era mucho menos romántico. El alto índice de suspensos en algunas asignaturas, hicieron que los alumnos se levantasen y alzaran la voz. A estas alturas no sé si había o no razón por nuestra parte. A mi, alumno de primero, que no sabía muy bien aún por donde le venían los tiros, además me tocó ejercer de subdelegado (eterno delegado en funciones) de curso. Nuestro querido primero se unió a aquel movimiento. Trabajé desde el principio, por una causa que creía justa. Mi coche recorría las calles con una pancarta adherida, luché en eternas reuniones áridas y destrocé mi voz en “mítines” clandestinos.
Comenzaron los encierros en el viejo edificio de correos en la calle Pizarro, donde estaba entonces la Politécnica, encierro que mantuvimos hasta el final, aunque eran muchos los domingos por la mañana que tan solo dos o tres fuimos capaces de llegar allí a las ocho para mantener fielmente nuestro turno. Allí me hice experto jugador de Trivial y de otras cosas, allí se entablaron eternas tertulias y allí perdí muchas preciadas horas. Organizamos una gran manifestación, como hasta entonces no se había visto en Cáceres. Fuimos alagados en los medios de comunicación por la organización y el civismo, pero la práctica realidad indicaba que nadie parecía escucharnos. Entonces salieron a la luz los sectores más radicales. Se comenzaron a dar cortes de carretera, a volcar algunos contenedores y las carreras delante de los nacionales, que entonces seguían vistiendo de marrón. Salíamos a diario en los periódicos, la gente hablaba de nosotros y al final conseguimos la mediación política de la Junta. Me tocó ir a Mérida a representar a mi curso y allí, se acordó la vuelta a las aulas con el sabor agridulce de no saber si se había ganado o perdido.
El último examen de aquel año lo hice en julio. Aprobé dos asignaturas y de milagro. Mi paso por la política fue breve pero intenso, lo justo como para a día de hoy no volver a meterme en estas historias. Hubo gente que sin mojarse salió muy beneficiada y otros que se tuvieron que largar a otras universidades. Los más, como mi caso, perdimos un año y ganamos una experiencia. De esta época podía escribir largo y tendido, pero como muestra y resumen, quedan estas pocas palabras y la pequeña pancarta de “Informática en lucha” que aún guardo en una caja de mi trastero.

5 comentarios:

Miranda dijo...

Yo empecé Informática en el 92, con los nuevos planes de estudio. Recuerdo lo jodidamente mal que lo pasé en primero. Estudiando como una burra. El primer día de prácticas no sabía ni encender el ordenador. Cuantas veces he esperado el autobús de regreso a las 11 de la noche. Todo el día en el puñetero laboratorio metida delante de aquel ordenador con el monitor de fósforo verde. En tercero permití que mis padres compraran el primer ordenador. Me dolía en el alma que tuvieran que gastarse tanto dinero por mi culpa. A fin de cuenta yo estudiaba con beca, que gracias a Dios me encargué de no perder ningún año.
Pero cuántos dolores de cabeza, cuántas gastroenteritis por el estrés de los exámenes y de las prácticas...
Ahora que soy profesora de Universidad, estoy hastiada. Veo como los chavales pasan de todo, aunque lo tienen todo (internet, buenas bibliotecas, mejores equipos)...
Y la investigación. Pues a tragar mucha mecha hasta que encuentras a alguien que verdaderamente te guía, si es que se encuentra.
33 años, soltera, sin compromiso,... Bueno con un comprimiso muy grande, esa investigación de la que hablo, que me hace trabajar hasta los fines de semana. Al menos mi trabajo me gusta, la parte científica digo. De la parte docente, lo dicho, estoy muy quemada. Los chavales ya no son lo que éramos, para bien o para mal.

kikE dijo...

Yo también empecé con miranda, en el 92 y en cáceres. Los cinco años que anduve por allí me gustaron mucho, naturalmente hubo profes ineptos y asignaturas absurdas, pero en general la preparación que nos dieron fue bastante buena, sobre todo a la hora de saber buscarte la vida cuando estás currando. Y es una impresión que tiene bastante gente con la que estudié, tanto de los que fueron a año por curso como de los que tardaron el doble. Quizás por la nueva hornada de profesores que entraron con nosotros, gente joven en general que estaba en la uni para hacer algo y no sólo por estar.

Victor dijo...

Todos nuestros comienzos fueron duros, Miranda. Mi caso, es que como vi que iba a perder años, me puse a trabajar y haciendo ambas cosas (estudiando y trabajando), logré terminar. Luego, aprovechando la inercia enlacé con la oposición y ahora estoy en la Administración (con mi plaza fija). Sigo intentando mejorar, sigo estudiando, eternamente estudiando (ahora para intenter pillar plaza de técnico, otras veces para aplicar nuevos conocimientos). Kike, totalmente de acuerdo, si hay algo que aprendí y mucho, es a saberme buscar la vida. Eso es la mejor lección que nos pudieron enseñar. También tuve profes buenos, muy buenos, seguro que alguno de ellos también os dio clases. Gracias por recordar conmigo esos años.

Miranda dijo...

Fue una época de mi vida muy importante, porque conocí gente maravillosa y porque aprendí a luchar en esta vida con uñas y dientes.
Recuerdo que Juan Hernández fue el mejor profesor que tuve de programación. Era duro, exigente en los exámenes y un hombre serio, pero explicaba genial y aprendí mucho.
Aprendí, como decís, aprendimos a buscarnos la vida, que es lo más importante.
He intentado parecerme a los profesores que yo consideraba buenos, siendo dura y exigente con mis alumnos y a la vez accesible. Pero os aseguro que hoy en día, los jóvenes muy jóvenes son demasiado comodones. En mi facultad se enfadan porque no les mandamos las notas por sms y tienen que venir a verlas al tablón. En fin, tarde o temprano, descubrirán que la vida no es comodidad precisamente.
Uno de mis mejores recuerdos fueron aquellos ensayos con Kike, y aquel triunfo en el concierto de fin de curso pa sacar pelas pa la excursión :)
Ahora ya no me da tiempo ni a cantar :(

Julia dijo...

Venga chicos, que yo también fui uno de vosotros. Que parece que nos hemos hecho mayores, que los chicos no son tan malos, que los hay como entonces, que estudian otros que no y sigue habiendo buena gente.
Yo estoy con Kike y con Victor, lo importante es aprender a buscarse la vida, lo demás está en los libros, en la wikipedia o, o, o....