viernes, junio 01, 2007

El camino de la felicidad

Por suerte o por desgracia, en mi vida he visto pasar la muerte muy de cerca varias veces. He sufrido muchísimo más que la mayoría. He visto morir a mi hermano mayor por una sobredosis cuando tenía 21 años. Y, aparentemente, fue lo mejor que le pudo pasar. Incluso a veces pienso que él mismo lo buscó. Cayó en un mundo de esclavitud del que no quiso o no pudo salir. Empezó por un porro, quién sabe por qué. Probablemente, que fumara no fue la causa de que pasara a cosas mayores o de que muriera. Por fortuna, murió sin matar, a diferencia de lo que hacen otros cuando roban para pillar o conducen ebrios.
Estudié en un colegio católico, donde sufrí el acoso no precisamente de las monjas, sino de mis compañeras. Unas niñas de papá con pasta y personalidad de putas. Yo, al ser hija de la clase obrera, costeaba mis estudios mediante becas.
Mi padre, que guardó ovejas cuando tenía 9 años, me enseñó el valor de la honestidad y de la entrega.
Y esa formación ha forjado la felicidad de la que disfruto ahora.
Pero para llegar a encontrarme con la verdadera felicidad he tenido que tropezar muchas veces y aplicar lo que mis padres me enseñaron y lo bueno de la religión que aprendí en el colegio. Tropecé sin quererlo, pues fui encontrando gente mala en mi vida. Fundamentalmente mi ex, que es la persona más mala con diferencia, que conozco.
A lo que voy. Al principio, que me dejara me costó una enorme tristeza, pero luego me di cuenta de que alguien me había hecho un favor.
Cuando mi madre estuvo a punto de morir, no sentí por dentro lo mismo que cuando supe que mi hermano había muerto, antes de que nadie me lo dijera. Pensé: "no quiero tener la sensación de que va a morir, ya sea casualidad o no". Otra vez percibí que alguien escuchaba mi súplica ya que no sentí ningún presagio y mi madre se curó de una terrible y extraña enfermedad que la hizo estar a medio camino entre el otro mundo y éste, al que permaneció atada gracias aun montón de máquinas, durante 17 días. Y como estas experiencias muchas otras. Algunos dirán que es coincidencia y otros enfermedad, para mí son simplemente señales del que me ha hecho. Mi cuerpo es como un guante y mi espíritu como la mano que lo viste. Mi cuerpo me permite conectar con el mundo pero no puedo tocarlo o comprenderlo directamente.
No me importa, no necesito más conocimiento que el que proviene de mi interior.
Nunca me he drogado para conocer más allá de mis límites. Pues drogarse no proporciona más conocimiento, sino más engaño de los sentidos. Lo externo a nosotros es percibido por el filtro de los sentidos y manipular los sentidos no es más que engañarnos aún más de lo que ya lo hacemos.
El caso es que desde hace tiempo descubrí del poder ilimitado de mi conocimiento siguiendo una única máxima que aprendí en el colegio de monjas: "camina por el sendero estrecho y valora las heridas que te haces, porque ellas son un mapa para alcanzar la verdadera felicidad".
Nunca me he creído las paranoias que ciertos sectores de la iglesia enseña. Pero tampoco he rechazado la mano del que me ha hecho los favores antes referidos y que me ha iluminado todo este tiempo. Tan absurdo como creer todo lo que la iglesia dice, es pensar que la gente es esclava de ella. El ateo es tan esclavo de no creer en nada, como el beato lo es de creer en preceptos vacíos.
Sólo si uno desnuda sus sentidos y no los intoxica con sustancias, se despoja de lo que cree saber y va más allá, sólo entonces descubre el verdadero sentido de la vida y del gran arquitecto o programador de la misma.
En esos momentos, sin pensar, sólo hay que coger un lápiz y escribir lo que percibes y al releerlo te encuentras ante la verdadera sabiduría.
Es entonces cuando descubres el porqué de la infelicidad:
- Porque estamos demasiado preocupados de ser felices.
- Porque somos esclavos de nuestro egoismo.
- Porque estamos perdidos en una búsqueda de sensaciones físicas que engañan nuestra mente.
- Porque nos hemos olvidado de nuestra familia, del dolor de nuestro padres, de las preocupaciones que tienen, de la necesidad de nosotros cuando se hacen viejos...
Cuando uno es demasiado egoista, sólo busca su beneficio. Entra en un círculo vicioso donde los demás son utilizados para conseguir la propia felicidad y no al contrario. La frustación de no conseguir todo lo que queremos nos hace engañarnos explorando nuestros sentidos a través de sensaciones falsas producidas por sustancias que nos provocan un continuo letargo.
El mundo que percibimos, lo percibimos filtrado a través de los sentidos. Ni la ciencia ni nadie puede asegurarnos que esas sensaciones sean el reflejo de la realidad. Nada puede ser conocido a través del guante sino desde dentro mismo. Tenemos plena fe en los axiomas matemáticos pero rechazamos la posibilidad de que exista Dios. En el fondo ese rechazo se debe a dos cosas: nuestra vanidad y nuestro miedo. El rechazo nos hace intentar demostrar contínuamente que somos libres, modernos, intelectuales... Sin darnos cuenta de que nos convertimos en esclavos de nuestras propias pajas mentales.
La solución está en sufrir, o en salir a la calle y observar a los niños o los viejos, oler alguna flor o mirar al cielo. En ese momento uno se acuerda de lo pequeño que es, de lo poco que significa, y piensa en lo importantes que son los demás para él. Entonces siente unas tremendas ganas de hacer cosas buenas por la gente que quiere y luego por la gente a la que ni conoce, y la suma de todas esas bondades consituye la verdadera felicidad.
A partir de ahí uno observa lo mucho que ahorra si no tiene que fumar, o beber, o drogarse, o salir de botellón porque todo el mundo lo hace. Y usa el dinero para hacer cosas más agradables o más útiles.
Un rabino preguntó a un ateo: ¿por qué no crees en Dios? y el ateo respondió: "No puedo verlo". El rabino preguntó: "¿quién cose tu vestido?" El ateo contestó: " El sastre". Y el rabino preguntó de nuevo: "¿y cómo lo sabes?". El ateo dijo: "Es evidente". Y el rabino volvio a preguntar: "Pero si no lo has visto". El ateo insistió: "pero está claro". Y el rabino dijo: "Igual que está claro que existe Dios".

13 comentarios:

malabarista infernal dijo...

No estoy del todo de acuerdo con el tema de Dios y la iglesia, pero respecto a la felicidad y su busqueda estoy completamente de acuerdo contigo, creo que el error es siempre buscar fuera lo que da sentido a nuestra vida, y eso nunca esta fuera, ni en viajes, ni en drogas, ni en personas,... solo son puertas hacia ti mismo, que es donde esta la razon ultima de tu existencia,

Anónimo dijo...

somos seres llenos de pasión. necesitamos creer porque nuestra racionalidad no es siempre suficiente y tememos sentirnos absolutamente solos, pero no es necesario creer en dios..., dios es sólo un objeto/sujeto que alguien inventó. creer en dios es mucho más fácil. cuando tenemos conciencia de lo insignificante que somos, es muy cómodo creer en dios. a mi me parece mucho más lindo creer en el ser humano, el ser más desconocido del planeta a lo largo de los años, sin duda mucho más desconocido que dios. creo firmemente en el ser humano y en su infinita capacidad (que no digo buena/mala capacidad).
encontramos la felicidad cuando nos encontramos a nosotros mismos, o al menos, así lo creo, así lo siento. estar tranquilos con nuestra mente, armonizarnos con ella es la forma de armonizar con el resto. esto es, la idea, mi idea, de la felicidad plena.

enorme abrazo
clementine

kike dijo...

quizás cada individuo tiene su forma particular de ser feliz. Tú eres feliz en tu fe y es absolutamente respetable, pero quizás el camino que recorre cada uno es diferente, no existe una verdad universal que puedas aplicar individualmente, sino que lo que vale para mí es diferente de lo que vale para ti o para cualquier otr@, y todas son igualmente válidas y respetables. No creo que puedas calificar algo como falso universalmente porque para ti sea falso individualmente.

Neige dijo...

Sin embargo la mayoría dicen que Dios es falso de forma universal. Luego tan equivocados están como yo, ¿no?

kike dijo...

por supuesto. Como ya he dicho antes, la verdad individual no tiene por qué ser universal, ni viceversa. Tú tienes tu verdad, que es Dios, y eres feliz en esa verdad, y es tan válida como la gente que es feliz sin dios. Desarrollando este pensamiento, tú intentando ser feliz sin Dios serías tan infeliz como los no creyentes intentando ser feliz con Dios.

Conclusión resumida: no puedes pensar que el resto de la gente va a ser feliz con algo porque tú lo eres. Está bien que lo cuentes y lo compartas, porque habrá gente a la que le venga bien, pero no creo que puedas esperar que sea aplicable a todo el mundo.

Ricardo dijo...

Hola Neige, según dicen en un artículo que leí hace poco en el mundo "el 98% de la población dice creer en “algo superior”", así que no creo que "la mayoría dicen que Dios es falso de forma universal".

De todas maneras yo sí que lo digo :)

Si os apetece os pongo un enlace al artículo que os comentaba "Leo Bassi y La Revelación: una defensa de la Ilustración y del ateísmo" (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=51448)

A propósito, contaros que fui a ver la revelación de leo bassi y me gustó, aunque fue un poco sermón.

Neige dijo...

Yo no es que crea en un Ser Superior, es que creo en el Dios de los judíos con mayúsculas, y a Ése sí que lo niega la gente de forma absoluta.
De todos modos, la subjetividad está bien, por supuesto. Hemos además de ser tolerantes con los demás. Cierto es que la iglesia (jerarquía), se ha pasado la tolerancia por el forro muchas veces, pero esa iglesia no es precisamente la representación del cristianismo sino más bien todo lo contrario. Confundir ambas cosas, (que lo suele hacer mucha gente), es signo de inocencia o incultura.
Por otra parte, a veces es necesario creer en cosas relativamente absolutas, pues si nos obcecamos en que todo es relativo y subjetivo caemos en la tentación de volvernos egoistas y cerrados ante las críticas.
En mi vida, lo que más me ha hecho mejorar han sido precisamente las críticas. Y me he dado cuenta de que no todo es subjetivo, porque puede que para mí una cosa sea subjetiva pero a otro le haga daño.
En nuestra búsqueda de la felicidad, muchas veces nos olvidamos de los demás, y nos volvemos seres prepotentes y egoistas que pensamos que lo sabemos todo, porque somos muy intelectuales, cuando en realidad, no sabemos nada, porque se nos olvida preguntarle al vecino o al amigo, o incluso al que no nos cae tan bien, cómo se encuentra o cómo de molesto es nuestro comportamiento o ideales.
Al final, todo se acaba pagando, y aunque la juventud nos da fuerzas para ser egoista, en la vejez puede que ciertas actitudes hagan que nos quedemos solos.
Es por eso que el camino de la felicidad sólo se puede construir haciendo felices a los demás, y en mi opinión esto es una máxima absoluta que solucionaría la mayoría de los problemas.
También es cierto que es más fácil creer cuando ves. Y yo debo decir que he visto. Ójala y vosotros un día lleguéis a ver, porque es la caña de España.

Ricardo dijo...

Hola otra vez neige :)
No confundo iglesia y cristianismo. El ser cristiano no hace daño a los demás, mientras que la iglesia sí que lo hace. De hecho el ser cristiano podría hacer mucho bien a los demás, desde un cristianismo bien entendido.

Por otro lado hay frases tuyas que no entiendo, qué tiene que ver ser intelectual con preguntarle a la gente cómo está? o ser intelectual con ser prepotente y egoísta?

Muchas de las cosas que dices me tanto en tu primer post como en ésta última respuesta me parecen muy bien, y estoy de acuerdo, pero no entiendo por qué tienes que relacionarlo con ningún dios.

Por otra parte soy consciente de que a todos nos quedan muchas cosas por aprender, y de que realmente no creo que estemos ni siquiera cerca de saber cómo funcionan las cosas. Pero aún así, soy ateo y me parece lo más lógico.

Neige dijo...

Para mí si es importante, porque la base o centro del mundo es Dios, como creyente. Y eso hace que todo esté relacionado con Él. A veces un ateo puede comportarse como un cristiano si las acciones que hace son de cristiano. Jesucristo decía que a los árboles se le conoce por los frutos no por la apariencia.
En este mundo hay mucha gente que dice ser cristiano y actúa totalmente al contrario, y otra gente que dice no creer, pero sus actuaciones son cristianas. Al final, cuando muramos, si Dios existe (y yo creo que sí), no mirará precisamente si te declaraste o no ateo si no las cosas que hayas hecho por tu propio bien y por el bien general.
Por otra parte, cuando hablo de intelectuales, me refiero a aquellos que parecen estar por encima de los demás y dividen la sociedad en dos partes: ellos y el resto (que según ellos son incultos). Véase por ejemplo, las burlas de un entendido en cine hacia una persona que afirme que le gusta Terminator, por ejemplo. A eso me refiero con prepotente.
:D

malabarista infernal dijo...

Me interesa esta conversación, espero que no os disguste que participe.
Creo que aquello que tu llamas "actuar como un cristiano" lo hacen igual budistas, hindúes, mahometanos,...... creo que eso es solo ser buena persona, intentar pasar por el mundo sin dañar a nadie y si es posible ayudando, y para eso no es necesaria ninguna religión, aunque tampoco son negativas,... si una religion te sirve para ser mejor persona pues bienvenido sea, y si lo consigues sin ellas, pues igualmente bien.

Este es un texto de nobel bengalí Rabindranath Tagore que creo que viene al caso:

Sobre las religiones y sus iglesias....:

"Es una perogrullada decir que el carácter religioso de los individuos que componen una comunidad religiosa determina el nivel de sus ideales. Por esta causa, una institución que no hace distinciones en la elección de sus elementos y posee una codicia desordenada para aumentar su número, llega muy a menudo a convertirse meramente en el órgano más eficaz para expresar la pasión colectiva de sus miembros. ¿No lo ha visto usted durante la guerra europea?¿Y no es la profesión de una forma de cristianismo sectario, en la época de paz, una capa de respetabilidad que tapa una porción de pecados?
Yo se que una comunidad de investigadores de Dios es un gran albergue para el hombre. Pero tan pronto se convierte en una institución, es capaz de dar libre acceso al diablo por la puerta falsa."

Un saludo

Neige dijo...

En el cristianismo de verdad no es suficiente ser bueno, hay que ser sacrificado. No basta con ayudar si se puede, hay que ayudar incluso cuando no se puede. Es una lucha interna contra uno mismo y sus instintos.
El cristianismo de verdad no tiene nada que ver con la jerarquía de la Iglesia. Ni tampoco con actos supersticiosos como procesiones, Rocío, Virgen de Lourdes, etc.
El cristianismo es un estilo de vida, donde es necesario releer todos los días ciertos textos e intentar comprenderlos y aplicarlos a la existencia diaria.
El budismo es otra cosa, ni mejor ni peor, sólo distinta y en conjunto si lo que se fomenta es hacer el bien y la búsqueda de la perfección, no importa que uno se denomine ateo, budista, musulmán o cristiano.
Si alguien es bueno demuestra que está yendo contra sus instintos de egoismo o vanidad, en el fondo, a conciencia selecciona el camino del sacrificio, porque a veces para hacer algo bueno, debemos renunciar a cosas que nos resultan placenteras.
Si fuéramos simplemente un "cacho carne", ser bueno o malo no tendría sentido, pero en el fondo sabemos que somos algo más y que estamos dotados de libertad para tomar decisiones conociendo qué es lo que hace daño y qué no.
El problema fundamental de la jerarquía de la Iglesia, que a fin de cuentas es lo que más conocemos, es que distorsiona muchas veces el verdadero sentido del cristianismo, y los medios se encargan de magnificar los errores.
Pocas veces salen en el telediario referencias a Teresa de Calcuta, por ejemplo, o a monjas, curas o laicos que hagan cosas buenas por los demás en nombre de la religión.
Pasa lo mismo con el Islam. Sólo se muestra lo malo, en un intento de manipularnos y enfrentarnos para mantener el negocio del odio. En mi opinión ese es el verdadero Anticristo.
El mundo básicamente se divide en dos: los que quieren hacer cosas buenas y perfeccionarse a través de la autocrítica, y los que quieren que los demás hagan cosas buenas por ellos sin dar nada a cambio, mediante la manipulación. Este segundo grupo es el responsable de los males del mundo.
Nuestra falta de fuerza y de convicciones, nuestra ignorancia y nuestra comodidad, a veces nos hacen saltar del primer grupo al segundo, porque cedemos ante nuestros instintos egoistas.

malabarista infernal dijo...

Si todos los cristianos entendieran las cosas como tu la opinión del resto sobre la iglesia mejoraría mucho.
No comparto tu camino pero respeto mucho el objetivo el mismo.
Suerte en el viaje

Neige dijo...

Muchas gracias :D
Suerte para ti también y que hagas feliz a mucha gente en tu camino.
PD. Te aseguro que hay mucho cristiano que piensa como yo, lo que pasa es que a los medios les interesa menos nuestra opinión que las paranoias sexuales de algunos curas. Tú sabes, si no hay morbo no vende.