martes, abril 13, 2010

Una de glande. One about glans.

Estaba buscando en internet cómo traducir glande en inglés y me encuentro con que en la página que suelo usar siempre ( http://www.wordreference.com) no viene, pero alguien de lengua inglesa comenta que necesita traducir la palabra glande y pide disculpas por ser grosero. Así he llegado a la traducción glans. No me explico como a estas alturas se consideran tabúes o groserías a palabras que designan partes de nuestro cuerpo. Ni nos pongamos a hablar de las que se refieren al sexo. Me he acordado de cuando iba en el avión (Airasia) con Andrea y de que nuestro asombro al encontrar que había un chat para hablar con otros pasajeros se quedó en nada, cuando al escribirnos entre nosotros (no ponen pelis gratis) la palabra sexo aparecía en la pantalla del otro de esta manera ****. Así que nos pusimos a jugar a ver quién encontraba más palabras prohibidas y todas eran del tipo polla, coño, tetas...no encontramos ninguna relacionada con violencia o terrorismo.

Estuve en India echándome la siesta con un amigo indio que de sexo sabe lo que ve en internet (es terrible la falta de información y experiencias que tienen) y sin haber ni pensado en ello nos empezamos a acariciar y a besar en nuestra querencia de sentir un cuerpo junto al nuestro con el que compartir Amor. Tan bonito el café con leche que formaban nuestras pieles desnudas. Cuando empecé a acariciarle la polla me quedé con un nudito en la garganta ( tenía el glande totalmente cubierto por la piel asomando sólo el agujerito) de pensar que quizás nadie le había dicho que el glande debería estar al descubierto, de que el pobre glande necesitaba ver la luz y respirar y sentir...Le acaricié muy dulcemente, presionando suavemente con la punta de los dedos en la parte que une el glande con el resto del miembro, que no sé si tiene nombre, con movimientos circulares, porque el pellejito no daba lugar a ningún movimiento de vaivén. Se corrió enseguida muy agustito y yo me quedé muy agustito también de verle disfrutar. Dejé pasar la tarde sin contarle lo de su fimosis porque la idea de la represión sexual con todas sus terribles consecuencias, en tantos lugares del mundo, se me hacía palpable y real y me llenaba de esa tristeza que se mete por dentro como una nostalgia o enfermedad. La ignorancia que nos vuelve estúpidos a los humanos o la estupidez innata que nos hace ignorantes. Y con mi tristeza dejé escapar la oportunidad de explicárselo en persona, donde le hubiera resultado más fácil de entender. Ahora nos escribimos y yo le cuento y él me cuenta y me preocupa la circuncisión que le puedan hacer en medio de la jungla.

En cada cultura, cada país, cada pueblo, sufrimos nuestras ignorancias y castracciones mentales que nos llevan a la no completa realización y disfrute de la Vida. Y eso lo vamos transmitiendo generación tras generación. Llevamos no sé cuántos miles de años con ellas y me pregunto cuantas más quedarán para llegar al Amor en su forma de sexo sin deseo ni pecado, entre otras.

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