jueves, julio 12, 2007

De revolutionibus #2 - Sutra Avatamsaka

Hola amigos,

Este es un breve fragmento del sutra con el que braseé ayer a algunos de los miembros de esta insigne comunidad :-) y, a continuación algunas reflexiones de D. T. Suzuki (extraído de Notas para una introducción al estudio del Budismo Mahayana - Editorial Almagesto – Colección Mínima, 1991). Espero que os guste:

“En el cielo de Indra, se dice que hay una red de perlas, ordenadas de tal forma que si miras a una, ves a todas las demás reflejadas en ella. Del mismo modo, cada objeto del mundo no es sólo él mismo, sino que incluye a todos los demás objetos y de hecho es todos los demás” - Sutra Avatamsaka

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Permítaseme primero aclarar el significado del Avatamsaka y su filosofía es ininteligible a menos que experimentemos por una vez el estado conocido como abhishyanditakayacitta; pues, de otro modo, el sutra se transforma en mero balbuceo sin sentido: Abhishayandita significa “disolución”, kaya “el cuerpo”, y citta “mente”; es decir, un estado en el cual no se es más consciente de la diferencia entre mente y cuerpo. Eso parecerá imposible, pero, en realidad, la diferencia que hacemos entre mente y cuerpo es también conceptual y artificial y esta artificiosidad tiene un magnífico poder de cohesión sobre nosotros. Debido a esto, ¡cuánto tenemos que trabajar para darnos cuenta de un estado de disolución, aun cuando es el estado natural en que nacimos!

Este estado de completa disolución, en el que no hay diferencia entre mente y cuerpo, entre sujeto y objeto o entre noesis y noema, se conoce como la realización del Sunyata (vacío o Vacuidad) absoluto, es decir, la Realidad o la Mente, usando la terminología Avatamsaka. Sentados en ese centro, por así decirlo, miramos a nuestro alrededor y percibimos que éste es un mundo de hsiang-chi y hsiang-ju, “interrelación” e “interpenetración”, es decir, el Dharmadhatu; y esto es vividamente descrito por la imaginación india en el Avatamsaka sutra y explicado por Fa-tsang y su escuela.

Hsiang significa “mutuo”; chi, “relación e identidad”, y ju, “fusión” o “penetración”. Hsiang-chi y hsiang-ju son las ideas clave de la filosofía Kegon.

La relación hsiang-chi es especial y estática, mientras que la relación hsiang-ju es temporal y dinámica. Espacialmente hablando, cada objeto individual aparece como separado e independiente, y existente por sí mismo. Esto es en realidad una ilusión, pues las cosas están íntimamente interrelacionadas como una cadena y cada uno de sus eslabones contribuye al conjunto de la cadena. La idea misma de un universo o cosmos también sugiere ese hecho. Sin existir un orden, no habría mundo, y un orden significa interrelación. Los eruditos Kegon impulsan la idea hacia su fin lógico o, más bien, enfatizan este aspecto de la experiencia con el fin de alcanzar una visión sistemática del mundo.

Una de sus analogías favoritas para ilustra este estado de interrelación e interpenetración es la de la Indrajala, la red de Indra. Esta red, hecha de gemas preciosas, cuelga sobre el palacio de Indra. En cada una de esas gemas se encuentran reflejadas todas las otras que componen la red; por lo tanto, al tomarla, vemos en ella no sólo la totalidad de la red, sino cada una de sus gemas. De manera similar, cada objeto en este mundo Dharmadhatu está relacionado con todos los demás objetos y penetrado por él, no sólo espacial sino temporalmente también. Por esta razón, cada minuto que vivimos contiene la eternidad: El Ahora Eterno es nuestra vida; no debemos buscar la eternidad en ninguna otra parte más que en nosotros mismos. Lo mismo ocurre con la idea de espacio. El punto que ocupo es el centro del universo y, es en mí y conmigo que éste subsiste. Como un hecho de experiencia pura, sin embargo, no hay espacio sin tiempo y no hay tiempo sin espacio; también se interpenetran y en este sentido no hay blasfemia, como podría acusarme algún cristiano devoto, cuando yo proclamo que soy Dios, en quien el tiempo y el espacio yacen dormidos, como antes de la Creación. Esta fue, en realidad, la idea de Buda, de quien se dice que declaró en el momento de su nacimiento: “Yo únicamente soy el honrado, sobre el cielo y bajo del cielo.”

Una de las enseñanzas de Fa-tsang sobre el Kegon o Avatamsaka es conocida como la doctrina de los Diez Misterios y la idea de hsiang-chi y hsiang-ju corre a través de ella. Uno de los diez es el del monte Sumeru y un grano de mostaza. Frecuentemente se encuentran en los sutras mahayanas declaraciones tales como que un grano de mostaza contiene al Monte Sumeru o que la habitación de 3 metros cuadrados de Vimalakarti contiene todos los mundos con cada uno de sus habitantes, sin que no obstante se desborde o cause a todos los mundos inconvenientes o aprietos. De acuerdo con la filosofía Kegon, estos misterios son “inagotables” y por esta razón, los votos de Samantabhadra, votos para ayudar y salvar al mundo con todos sus seres, son también inagotables. Pues la salvación individual no es el único objeto de la vida budista.

2 comentarios:

merteuil dijo...

Pero si cada uno se salva a sí mismo en realidad esta salvando a todos los demás...Y cuando ordeno mi habitación estoy colaborando a poner orden en el mundooo....je

Ya que te pones podias contarnos alguno de los Diez Misterios...me gustaría saber más de la filosofía de las interrelaciones y las interpenetraciones

Carlos Rebate dijo...

en cuando los vaya descubriendo... :-) besos