domingo, julio 15, 2007

Kike el seductor.

Leo las historias de Kike con gran admiración. ¡Qué tío! Con su aire "jipi" romántico escribe esas novelescas andanzas que tan bien quedan en los barrios bohemios por los que se mueve. No sé si es que vive continuamente en una película de Amélie o es sólo una estrategia para mojar, pero en cualquier caso, indudablemente, leerle resulta francamente agradable, sobre todo cuando se presenta un día estresante o de gran dificultad.
Acercarse a esa visión del mundo donde las almas desnudas se encuentran como si fuera un milagro, donde los ojos de la gente parecen el mar y una sonrisa se compara con un cielo lleno de estrellas. Es que es bonito, ñoño pero bonito.
Hubo un tiempo, en el que yo era así de romántica y de gilipollas, por cierto. Los ojos de mi primer ex eran francamente bonitos, pero pare usted de contar. Claro que en aquel momento hasta su barriga me parecía de utilidad, porque reconozcamos que los tíos con tableta en el abdomen no sirven precisamente de almohada.
Solía regalarle flores, cosa que tuve dejar de hacer cuando su padre me dijo una vez que aquello era una mariconada.
De mi segundo ex, para qué hablar, otro momento gilipollas en mi vida. Eso sí, romántico, un huevo. Pocas personas lo dejan todo, y cuando digo todo es todo, por alguien. Y yo lo hice, y no me arrepiento, porque fui fiel a mis principios, pero está claro que, ahora que lo veo con perspectiva, fui absolutamente imbécil. Las épocas de imbecilidad suelen ser debidas a esos momentos de autoestima baja donde uno está madurando. Lo importante es darse cuenta de que es una fase de la vida que hay que pasar.
Cuando por fin la pasas, te das cuentas de la cantidad de cuentos que la gente cuenta con respecto al amor, al sexo y a todo los demás. Te das cuenta de que muchas veces la gente no busca una pareja sino no quedarse solo. Te das cuenta de lo importante que es el tamaño. Te das cuenta de que no existe un único amor sino que cualquiera puede ser susceptible de ser la persona ideal si se cumplen, simultáneamente, atracción, amistad y reciprocidad. Y aun así queda lo peor: aguantar, no vale de decir eso de te quiero mucho pero no estoy enamorado, se ha acabado el amor, ... Vamos todo eso que la gente dice para ocultar las verdaderas razones que suelen llevar a la ruptura: el egoismo y el amor, casi obsceno, a uno mismo.
Pero de vez en cuando, los que nos movemos en este mundo real, donde el dinero (ese maravilloso caballero), no da la felicidad pero la compra, donde no hay sitio para las pajas mentales ni la filosofía porque hay que invertir el tiempo en recalcular la hipoteca, donde existe la enfermedad, la muerte, la debilidad y la injusticia. Donde los amigos lo son hasta que se convierten en los peores enemigos, donde hay una pugna constante por medrar a costa de lo que sea. Los que nos revolcamos en el fango de este mundo capitalista que les sirve a los bohemios igual que el culo a los animales, asqueroso pero necesario, necesitamos de vez en cuando tirar de la cadena y asomarnos al maravilloso mundo de las ideas, de la felicidad etérea y del amor puro y romántico.
Muchas gracias.

3 comentarios:

malabarista infernal dijo...

Muchos prejuicios en tus palabras, ignoro si son acertados, pero por si acaso conviene ser más cuidadoso.
Tu vives "tu" realidad que no tiene porque ser la única realidad. Cada uno elige su camino.
Un saludo

Neige dijo...

No, si tienes razón, yo me muevo en MI realidad que es el mundo capitalista donde todo es práctico. Otros se mueven en otros mundos, sostenidos en buena parte por ese mundo práctico que muchos aborrecen. Pero todos esos mundos son respetables. No son prejuicios son experiencias propias y ajenas. Lo mismo que el que se mueve en el ambiente jipi habla del amor y el romanticismo y la filosofía, pues yo hablo del dinero, de la codicia o de la hipocresía. Pero de vez en cuando me viene bien leer otras historias de otros mundos. ;)
Y bueno, muchos usan el romanticismo pa mojar. Que mejor lubricante para meterla que unas palabras bonitas :)

Anónimo dijo...

Aver. Claro que es pa mojar.
El romanticismo, desde que el planeta gira, es una táctica más, sin más, o te crees que cuando conoces al chaval de turno y te dice que tu alma es maravillosa y tus ojos más bonitos que el mediterraneo va en serio, o que incluso está pensando en eso? Por dios...
Como táctica nunca me ha gustado. No puedo aparentar ser romantico con alguien que ni conozco. Soy más natural y simpático y así me va de perlas.
No es que no sea romantico, lo soy con mi pareja con quien de verdad lo siento no con la primera chica mona que me encuentro en la calle, que por otra parte si que soy agradable, atento y educado, pero no confundamos eso con romántico. De todas maneras amigos mios lo usan y si lo hacen es que funciona.